Por Ray Cárdenas

En el primer año de la autodenominada “transformación morelense”, el gabinete de Margarita González Saravia ha sido más parecido a un juego de sillas musicales. Y como en todo buen juego, cada vez que la música se detiene, alguien se queda sin asiento… aunque en este caso, con el pequeño detalle de que no hablamos de niños en una kermés, sino de funcionarios con nómina, escoltas y poder.

Caso uno: Movilidad y Transporte.

Josué Fernández Fernández se fue rodando del cargo, acusado de corrupción. Una sorpresa, ¿no? Porque todos sabemos que en el transporte público de Morelos nunca hay irregularidades: las rutas funcionan como relojes suizos, los taxis cobran tarifas oficiales y los permisos se entregan por méritos académicos. Su sustituto, Jorge Alberto Barrera, llegó como si de pronto hubiera encontrado el Santo Grial del transporte decente. Hasta hoy ha hecho lo posible veamos  cuánto le dura la canción porque le problema que enfrenta es histórico.

Caso dos: Fiscalía General.

Uriel Carmona salió por la puerta grande… más bien, empujado por el Congreso local. ¿Su pecado? Atreverse a pedir el desafuero de Cuauhtémoc Blanco. En México, desafiar al poder político es como encender una fogata en una gasolinera: tarde o temprano, explotas. Y explotó. Su reemplazo, Edgar Antonio Maldonado, entró sabiendo que aquí el fiscal dura sólo si hay resultados.

Caso tres: Hacienda y Administración.

Aquí la magia fue otra. No se trata de destitución, sino de alquimia política: ¡fusionaron secretarías! Jorge Salazar Acosta fue ungido como nuevo secretario de Hacienda y Militza Karina Escobar Díaz quedó al frente de Administración. Una maniobra digna de Hogwarts: de un plumazo, dos oficinas se convirtieron en una. ¿Resultado? Menos sillas, pero los mismos músicos. El ahorro, por supuesto, ya lo veremos… cuando presenten los informes de finanzas.

Caso cuatro: IEBEM.

Leandro Vique Salazar fue despedido del Instituto de Educación Básica del Estado por “presuntas irregularidades”. Qué novedad: la educación en Morelos es otro problema de antaño, solita no funciona , pero dicen que el fuego amigo vino del mismo SNTE, ahí están las consecuencias, veamos si el héroe desconocido asignado les resuelve la vida, que VIQUE si resolvía.

En resumen, el primer año de gobierno de González Saravia ha dejado claro que su gabinete es un tablero de ajedrez en el que las piezas no se mueven por estrategia, sino porque no cumplen con su trabajo. Y mientras los nombres cambian, los objetivos son claros, cero corrupción, un mejor transporte, acceso a la justicia, finanzas claras y una educación de calidad para todos.

Eso sí, hay que reconocerle algo a la gobernadora: ha sido firme en remover a quienes no abonan a cumplir las metas. Porque en Morelos, gobernar no es sencillo; es un espectáculo de sillas musicales, donde el que no abone a un mejor estado, se quedará bailando solito.

Dejar un comentario

© 2024 EnresumenMX (Todos los Derechos Reservados)