Jesús Sedano Hernández
Los desastres de origen natural imposibles de detener, suceden como siempre ha sido. 40 años han transcurrido de aquel 19 de septiembre de 1985 y, ocho años del 19 de septiembre de 2017.
19 de septiembre Resiliencia, solidaridad, unidad, fortaleza y memoria colectiva, día de luto. Los sismos, son la mejor herramienta para enfrentar la adversidad entre los mexicanos.
Morelos nuestro territorio se movió, después del sismo la solidaridad entre nosotros llego entre los jóvenes que no habían vivido un desastre natural de esta magnitud, reaccionaron junto a quienes sí les tocó el sismo del 85`s.
La reacción y participación ciudadana, aprendieron a fortalecer un colectivo de fuerza efectiva.
Las cadenas humanas para retirar escombros, reunir víveres, medicamentos, herramientas para mano a mano apoyar a los damnificados. Enorme fuerza de nuestros pueblos.
Una familia quizá desconocidos empezaron a ayudar a retirar escombros y lograr rescatar con vida al mayor numero posible de quienes quedaron bajo los escombros.
Un abrazo colectivo demostró el amor, el aprecio entre hermanos, nosotros fuimos una movilización social, con gran aprecio.
Este movimiento nos hizo compartir, aprovechar la tecnología, hacer conciencia con esto una nueva identidad de empatía con el dolor, la muerte, la alegría de haber sobrevivido.
Lo importante de ser nosotros, de hacer acciones que sirvan en compartir, ayuda que salven, pensarnos para no dejar de fortalecer nuestra unión como mexicanos, manos entrelazadas sacando escombros.
Somos memoria, esperanza en cada voz que levantaba el puño, silencio para escuchar bajo los escombros.
Septiembre lleno de relatos, nostalgia nos recuerda no olvidar a los héroes todos. Estamos frente a la naturaleza que late
archivo emocional, relatos donde la memoria no es nostalgia, sino una advertencia para prepararnos frente a la naturaleza, una naturaleza que nos enseña a vivir con memoria. A vivir




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