Por: JUAN LAGUNAS

No cesa y, al transcurrir, se contiene (en una conmoción continua). Transición; lapso de un momento temporal e interminable. Prevarica… Está inequívoco, como una rama en el aire (que no erosiona). Tu rostro lo sintió.

            El ser muere en torno a él, que no avanza. Si acontece, desune… Concluye. Penumbra y luminiscencia. Nada. Envuelve. Inicia en la terminación. Tiene un término: la perlesía inactiva (nebulosa; inasible). 

            No posee medida (el incauto lo pretende asir en segundos, que no se perturban; son pausas irreprimibles, idas). Gira (en el envés); sobreviene en el detenimiento.  

            Alguarismo aparente; tacha que no se puede tocar. No hay una vasija para clasificarlo. Deviene. Interviene ante el parpadeo. Palabra sin sílabas (ni hiatos). Empero, genera cacofonía por asociación vocálica. 

            Cela el recuerdo; lo renueva en la memoria (que olvida). Alguien expresa: “Al tiempo…”. ¿Qué significa?: ¿Será, fue… Podría? No empieza. Culmina en la inexistencia. Embecadura: terciana de los apóstatas. Julián del Casal, en “Las horas”, trata de contarlo:

¡Qué tristes son las horas! Cual rebaño

de ovejas que caminan por el cielo

entre el fragor horrísono del trueno,

y bajo un cielo de color de estaño.

            El vate evidencia un axioma: esa prolongación traslada y regresa (sin boato). Mañana o pasado (o anteayer) no podré escribir. Ni correr. El silencio. 

Cruzan sombrías en tropel huraño,

de la insondable Eternidad al seno,

            Mientras más se tarda, lo ambiciono. La codicia es declive (cuesta). Obviedad de reniego. O de ruedo recluso. Miquel Martí i Pol, en “El paso del tiempo”, olvida:

Es una pendiente fácil

y resbaladiza, que no nos deja

crecer. Para los que luchan

siempre se hace corto el tiempo;

los otros se extasían

y protestan, airados,

contra cualquier viento que agite

el agua del pilón que los conserva.

            La propensión es el vacío: el padecimiento de la madrugada fastidiosa, que esplende en el mismo segundo -diario-. Insoportable. Santiago 4:14 dice:

“(…) Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece”.

Nos palidecemos, cuando el útero se amplía. (Desde antes: en la desmedida de la configuración del entorno negado del descomedimiento). Del Casal insiste (“Autorretrato”):

Mi espíritu, voluble y enfermizo,

Lleno de la nostalgia del pasado (…).

            Me retiro al cementerio. 

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