Por Daniel Alcaraz
La ley no es pareja
Amilcingas, larga historia de atropellos.
El combate abierto a grupos criminales, incluyendo lo que se conoce como “huachicol”, muestra hoy más voluntad de las autoridades por recuperar la paz, que hace décadas se nos arrancó y en cuyo escenario delincuencial aparecen personajes y figuras de la vida pública. Sin embargo, a nivel de entidades, en este caso Morelos, hay una pasividad además de tolerancia a la abierta agresión a los derechos de los demás de ciertos grupos.
Lo anterior viene al caso, porque acabamos de sufrir en Cuernavaca una embestida más de estudiantes de la Normal Rural de Amilcingo, con acciones muy características que violentan los derechos de terceros, secuestran unidades vehiculares, particularmente autobuses para sus traslados, y literalmente atracan unidades de proveeduría, sin que lo anterior tenga alguna consecuencia legal.
La capital del estado, decenas de miles de ciudadanos son impedidos de transitar libremente por sus calles y avenidas, porque las estudiantes, casi siempre apoyadas por contingentes procedentes de otras normales, como la de Guerrero, hacen lo que se les da la gana.
Es cierto que la gobernadora Margarita González Saravia tuvo la gentileza y voluntad política para recibirlas y escuchar sus demandas, lo que ningún gobernador había hecho, pero eso no resuelve la actitud beligerante con la que se manejan y agreden a los derechos de los demás.
¿Que es un tema muy sensible políticamente? Puede ser cierto, pero en una sociedad con estado de derecho esto no puede pasar y veamos las diferencias con quienes se atreven a bloquear accesos en Estados Unidos; simplemente son retirados a punta de garrote y si se ponen pesados, pues a la corte y a la cárcel.
El estado de derecho se tiene que respetar sin importar quién se atreva a violentarlo, pero en este país hay a quienes se les tolera todo, por no sufrir desgaste político, aunque a la población se los lleve la trampa.
Y casi siempre, como los chamacos caprichosos y consentidos, se les atiende en todo lo que exigen, entre otras cosas, plazas en el sistema de educación básica para quienes egresan cada año, sin exámenes de oposición, así salgan con calificaciones de seis. O hay ley o no la hay, así de simple.




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