Por Carolina Ruiz Rodríguez*

En el año 2010 nació el Movimiento de Regeneración Nacional, con la premisa fundamental de transformar de manera democrática la vida política, económica, social y cultural de nuestro país.

Ese compromiso quedó plasmado en nuestra Declaración de Principios como partido político, cuyo registro ante el Instituto Nacional Electoral ocurrió el 9 de julio de 2014.

Desde entonces, la lucha de nuestro movimiento ha sido siempre a favor de quienes menos tienen. Así lo establece, de manera textual, el punto 8 de nuestros principios:

“MORENA forma parte de las luchas del pueblo de México, en defensa de la soberanía, el patrimonio colectivo, la dignidad, la justicia, la democracia y el bienestar del pueblo. Luchamos por nuestra independencia y defendemos la soberanía nacional. Somos solidarios con las luchas del pueblo mexicano, en particular con las de los más excluidos, explotados y humillados como los migrantes, los discriminados, los indígenas y las víctimas de la violencia y de la injusticia. Rechazamos cualquier forma de opresión: el hambre, la pobreza, la desigualdad, la exclusión social y la explotación. Nos oponemos a las violaciones a los derechos humanos y a la corrupción gubernamental. Luchamos contra la violencia hacia las mujeres y contra cualquier forma de discriminación por razón de sexo, raza, origen étnico, religión, condición social, económica, política o cultural. MORENA promoverá la participación política en igualdad de oportunidades y equidad entre mujeres y hombres. Estamos contra toda forma de imposición y autoritarismo, y cualquier acto que pretenda usurpar la libre voluntad del pueblo de México.”

De esta manera, nuestro movimiento reconoce que México tiene una deuda histórica con sus migrantes. Millones de compatriotas han tenido que dejar su tierra en busca de oportunidades, mientras sus familias permanecen aquí, enfrentando las mismas causas que originan la migración: pobreza, falta de empleo y exclusión social.

En este sentido, en el Congreso de Morelos dimos un paso inédito en esta legislatura al crear la Comisión de Atención a Personas Migrantes, convencidas y convencidos de que debemos atender este tema con seriedad y compromiso.

Y ante la pregunta: ¿Cómo saldar, aunque sea en parte, esta deuda histórica con nuestros migrantes? La respuesta nos la brinda la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo quien, en su Mañanera del Pueblo del pasado martes 10 de junio, planteó dos caminos claros en torno a la atención de las y los migrantes en nuestro país:

1. Reducir la migración atacando sus causas de origen.

2. Defender a nuestros connacionales que ya residen en el extranjero, especialmente en Estados Unidos.

Coincidimos plenamente. Mejorar la calidad de vida en México significa empleo digno, salario justo, programas sociales, de bienestar y políticas incluyentes. Al mismo tiempo, debemos exigir respeto y derechos para quienes ya viven y trabajan en otro país, construyendo un futuro compartido.

No podemos permitir que a nuestros migrantes se les criminalice, que se les persiga con redadas ilegales o que se les use con fines políticos y electorales. La respuesta no es cerrar fronteras, sino avanzar hacia una reforma migratoria integral que reconozca la aportación de las y los migrantes mexicanos.

Desde Morelos impulsaremos esta visión, sumándonos a la estrategia nacional con la convicción de que un país justo también es aquel que respalda y protege a sus hijas e hijos dondequiera que se encuentren.

*Presidenta de la Comisión de Atención a Personas Migrantes en el H. Congreso del Estado de Morelos

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