Dr. Angel Darien Zapata Marin
Cada 16 de septiembre, México recuerda con orgullo el inicio de su camino hacia la independencia. Aquel Grito de Dolores de 1810 no fue solamente una llamada a las armas, sino un acto de dignidad colectiva que buscaba romper con un orden colonial que negaba la libertad, la justicia y la igualdad a la mayoría de los habitantes de la Nueva España.
El México colonial estaba marcado por la desigualdad: una sociedad jerárquica, donde los privilegios se concentraban en unos cuantos y las grandes mayorías eran relegadas a la marginación. El acceso a la tierra, la riqueza y la educación estaba limitado, y el poder político respondía a intereses ajenos a la población.
Hoy, en el México de 2025, la realidad es distinta: somos un país con instituciones propias que, aunque perfectibles, reflejan la búsqueda y voluntad ciudadana por crear un país más prospero. Sin embargo, persisten rezagos históricos: desigualdad social, inseguridad y un entorno económico marcado por la incertidumbre. La globalización, la crisis energética, la inflación y la reconfiguración geopolítica plantean desafíos que no se pueden ignorar.
México enfrenta tensiones internas y externas: a) Internamente, la violencia y la desconfianza institucional son retos que golpean la cohesión social; y, b) Externamente, los cambios en las cadenas de suministro globales, las presiones migratorias y la transición hacia energías limpias generan un escenario incierto, pero también lleno de oportunidades.
En este contexto, el espíritu de independencia debe ser reinterpretado: no se trata solo de celebrar la libertad conquistada, sino de reafirmar nuestra capacidad de resistir, adaptarnos e innovar frente a los cambios del mundo contemporáneo.
Morelos: tierra de resistencia y esperanza
El estado de Morelos ocupa un lugar privilegiado en esta reflexión. Cuna de héroes como Narciso Mendoza, María Fermina Rivera y Emiliano Zapata, el territorio morelense ha sido símbolo de lucha y resistencia. Hoy, Morelos cuenta con fortalezas que pueden colocarlo a la vanguardia en medio de la incertidumbre: i) Su ubicación estratégica, cercana a la capital del país y con vías de comunicación que facilitan el comercio; ii) Su vocación agrícola, que lo convierte en un pilar de la seguridad alimentaria; iii) Su capital humano, formado por generaciones de campesinos, trabajadores e instituciones educativas; y, iv) Su potencial en turismo y cultura, que proyecta al estado como un referente de identidad y diversidad.
Celebrar el 16 de septiembre en 2025 es mirar hacia atrás para reconocer el valor de quienes nos dieron patria, pero también es mirar hacia adelante para enfrentar con valentía los desafíos del presente. Así como en 1810 se rompieron las cadenas de la opresión colonial, hoy corresponde construir un país más justo, más seguro y más próspero en un mundo complejo. Morelos, con su herencia histórica y su fuerza social, representa la esencia de esa lucha: un estado que, ayer como hoy, recuerda que la independencia no es un hecho consumado, sino una tarea permanente.




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