Jesús Sedano Hernández
Desde niño mis abuelos y padres me transmitieron la tradición. Y, desde entonces cada día 7 de septiembre, él y yo, tenemos un encuentro lleno de raíces e identidad.
Soy orgulloso Tepozteco, siempre lo expresó con firmeza. En Resumen, escribo sobre Tepuztècatl, último Tlatoani del pueblo de Tepoztlán; también, considerado como el rey de la comarca.
Compartir con ustedes la transmisión oral, de la ofrenda en su memoria escuché: se debe ofrendar con mole verde acompañado de chilacayote; tamales blancos con suficiente manteca, envueltos con hoja de maíz. También se pueden elaborar los tamales con frijol fresco, pero, ellos deben ir envueltos con la hoja verde de la milpa, por eso temprano hay que ir a conseguirlas al campo.
La fruta de temporada: lima, nísperos, ciruelas, cuajinicuiles; así como las flores de campo, pueden ser los miguelitos. Otro tipo de flor rosas, gladiolas, nardos. El pulque, pan, chapulines, también son parte esencial de la ofrenda. Otros elementos, las ceras, el incienso.
Anteriormente la ofrenda no se llevaba a la pirámide, es una costumbre que empezó a realizarse en las faldas del cerro, donde se dice, fue bautizado Tepuztecatl, se le conoce como: Axitla. Todavía podemos ver la pila bautismal, aunque ya no se le dé la importancia suficiente, al estar invadida por los puestos que la rodean.
Una tristeza la falta de respeto a un lugar con una esencia importante, que marca la historia cultural del pueblo. El bautizo de un tlatoani Tepuztécatl, el nacimiento de una nueva cultura mestiza.
Así, nace esta tradición. Años después, decide la comunidad subir hasta la pirámide, para ahí ofrendar; van acompañado del sonido del teponaztle, el tambor y la chirimía.
Familias tepoztecas al paso de los años, preparan su ofrenda en su hogar. Como herencia a las doce del día, invocamos a los cuatro puntos cardinales con incienso, para entrar a la casa y dirigirnos a la mesa del altar para sahumar y comenzar a colocar cada elemento con fe y amor.
Un encuentro con nuestra identidad, a veces es manchado por la falta de conocimiento a la tradición. El simbolismo es, agradecer su protección a su comarca. Últimamente, los turistas llegan a faltar el respeto, con la mínima información. Actualmente, algunos consideran ser un atractivo turístico.
Por ello, como oriundos de estas tierras debemos compartir la tradición. Una ofrenda para obtener por medio de su intersección buen temporal de lluvia, los aires nos libren de todo daño; somos un pueblo que ha vivido grandes movimientos sociales, se han logrado afrontar, gracias a su protección.
Su presencia se manifiesta de diferente forma, lo ha visto en forma de un niño, anciano; a través de un ventarrón, por medio de un sueño.
Con respeto, fe, agradecimiento comparto con ustedes al Tata Tepuztécatl, personaje legendario.





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