Por Ray Cárdenas
¡Mi querido morro, mi doña, mi chúntaro de confianza!
Aquí estamos otra vez en la tierra prometida… sí, prometida… pero prometida al crimen organizado, a la clase política de ocasión y a los juniors de siempre. Semana de “ay, qué barbaridad”, de “condenamos enérgicamente” y de “nuestros pensamientos están con la familia”… porque ya ve usted que este país se maneja a punta de condolencias y selfies de políticos con cara de funeral mal actuado.
Arrancamos con don Mayo Zambada, que después de 50 años de “cooperacha” con políticos, militares y polis, ahora resulta que el negocio se le vino abajo con la 4T. ¡Qué ironía, caray! Medio siglo pagando mordidas para mantener la empresa y cuando llega el “gobierno del pueblo” se cae… ¡a cualquiera le da ternura!
Y hablando de ternura, ahí tiene usted a Gerardo Fernández Noroña, el Che Guevara de la papelería Trillas. Antes se quejaba que vivía de vender libritos, y hoy, ¡zaz!, se descuelga con una casita de 12 milloncitos en Tepoztlán. Mil 200 metros cuadrados… nomás. Y los comuneros del pueblo dicen: “¿y esa propiedad quién se la dio?” Pues la burguesía revolucionaria, papá. Lo mismo criticaba a los fifís… hasta que se volvió uno.
De ahí nos vamos a Cuernavaca, la ciudad de la eterna primavera… y de la eterna tragedia. Una niña pierde la vida en la glorieta de la Luna y los políticos se ponen el disfraz de actores de telenovela: “¡qué triste caso, qué terrible situación, mis más sentidas condolencias!” Y desde la comodidad de sus camionetas blindadas con chofer, suben el post a Facebook y vámonos a cenar.
Mientras tanto, en Xochitepec —perdón, cuautla, perdón, ya ni sé en qué infierno estamos— el alcalde anda más preocupado en el chisme del espectáculo que en gobernar. Sale en revistas de farándula, ¡faltaba más! ¿Y el municipio? Bien, gracias, convertido en un pueblo fantasma. Pero tiene permiso de la autoridad estatal, así que… ¡barra libre, papá!
Y usted dirá: “¿y los niños en la calle? ¿No hay un sistema que los proteja?” Ah, sí, el famoso SIPINNA. Suena a medicina para la tos, pero en teoría protege a los chamacos. En la práctica… los ves limpiando parabrisas en Cuernavaca. Y cuando alguien pregunta por qué, la autoridad te dice: “la culpa es de usted, ciudadano, por darles dinero”. ¡O sea, por ser buena gente eres el villano! Y el DIF, que debería atenderlos, anda ocupado en sus propios telenovelones burocráticos.
Y mientras, en las alturas, la presidenta de la república ya anda dando cátedra de censura: que los medios que no digan “la verdad” serán castigados. ¿Y quién decide qué es verdad y qué no? Pues el nuevo poder judicial, ¡ese nacido de los acordeones! A ver si la nueva presidenta del Senado tiene menos show y más seso.
Pero bueno, este lunes arranca la era oficial del primer informe de la presidenta. Que muchos dicen que más que presidenta es la asistente ejecutiva del mismísimo Andrés Manuel. Y si algo le debe doler son los negocitos de su hijo Andy con el Tren Maya, el AIFA desierto y las rentitas familiares. Pero Pío, el hermano con los sobres amarillos… ese sí, inocente como paloma blanca. ¡Aquí no pasa nada!
Y la banda, feliz, porque mientras caiga la lana de los programas sociales, aquí seguimos bailando. Aunque se acaben las arcas, aunque se acabe el país. ¡Total, viva Morelos, viva Espinoza Paz, viva aerobús y viva México!
Porque, como decía Zapata… bueno, ni él se imaginó que nos íbamos a rifar este circo de tres pistas.




Dejar un comentario