Por Dr. Angel Darien Zapata Marin

El anuncio del cierre de la planta Nissan en Morelos ha encendido las alarmas: más de 3,000 familias podrían quedarse sin empleo directo, además de los miles de trabajadores indirectos que dependen de la cadena automotriz. Sin embargo, lo que de inicio es una tragedia económica y social, puede transformarse en una oportunidad histórica para el estado y para México.

El Gobierno Federal prepara un proyecto estratégico: la producción de un vehículo eléctrico de bajo costo, pensado para impulsar la movilidad sustentable en el país y consolidar a México como un referente en la transición energética. A diferencia de otros estados, donde habría que construir desde cero, Morelos cuenta ya con instalaciones de clase mundial utilizadas por Nissan. Estas naves industriales pueden ser reacondicionadas y modernizadas para albergar las nuevas líneas de producción eléctrica, lo que significaría un ahorro sustancial en inversión y tiempo.

Durante más de tres décadas, técnicos e ingenieros locales se formaron en la manufactura automotriz. Hoy, este capital humano corre el riesgo de perderse, pero también está en condiciones de incorporarse de inmediato a un nuevo proyecto. Para el Gobierno Federal, apostar por Morelos sería garantizar una plantilla lista, capacitada y comprometida. La cercanía con la Ciudad de México, las conexiones carreteras y la logística de distribución convierten a Morelos en un punto estratégico para atender el mercado interno y, en un futuro, las exportaciones. El estado podría convertirse en un hub de electromovilidad en el corazón del país. Llevar la nueva planta a Morelos significaría no solo un paso hacia la modernización industrial, sino también un rescate económico y social. Miles de familias conservarían su empleo y se reactivaría la economía regional, en línea con la visión de desarrollo con justicia social que impulsa el gobierno federal.

La propuesta es clara: transformar el cierre de Nissan en un renacimiento industrial. La electromovilidad debe construirse sin dejar a nadie atrás, y Morelos tiene todo para ser la sede de esta nueva era: infraestructura, experiencia, ubicación y voluntad de colaboración. El futuro de la movilidad mexicana puede comenzar aquí, en tierras morelenses, demostrando que los cambios tecnológicos no deben generar exclusión, sino oportunidades compartidas.

Instalar la nueva planta en Morelos convierte un problema (cierre de Nissan) en una solución estratégica nacional, enviando al mismo tiempo un mensaje de modernización con justicia social: “La movilidad del futuro en México debe construirse sin abandonar a los trabajadores del presente.” 

Dr. Angel Darien Zapata Marin

Morelense de corazón 

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