Por: Alfredo Soberanes 

LA NUEVA CORTE: ¿LEGITIMIDAD POR ACLAMACIÓN O POR ACCIÓN?

* La Suprema tiene que garantizar justicia ante la advertencia desde esta trinchera y de varios analistas, de que pudiera ser una extensión más del poder político morenista, con miras a la autocracia.

* Con ministras como la brillante Lenia Batres, Loretta Ortiz y Yasmín Esquivel, alineadas al oficialismo, ¿quién puede creer en la imparcialidad?

El primero de septiembre marcará el inicio de una nueva era en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, con la llegada de los togados “electos por votación” y sin acordeones. 

De la mano del presidente de la corte, Hugo Aguilar Ortiz, “que no tiene nada que ver con la 4T”, pero es amigo de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), además de contar con el antecedente, de dirigir el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas, donde encabezó buena parte de la operación para convencer a la población indígena de las ventajas del Tren Maya, al tiempo de lograr los derechos de vía del mega proyecto cuatroteísta, donde familiares y amigos del mandamás y amigo del nuevo ministro, obtuvieron ganancias millonarias a través de contratos de obras, incluidos los hijos del expresidente de México, tiene la obligación de legitimarse con acciones e imparcialidad. La Suprema tiene que garantizar justicia ante la advertencia desde esta trinchera y de varios analistas, de que pudiera ser una extensión más del poder político morenista, con miras a la autocracia. 

Por si fuera poco, no debemos olvidar que el partido hegemónico, de manera “democrática” aseguró a sus candidatos para que tomen el control del tribunal. Y ahora, con ministras como la brillante Lenia Batres, Loretta Ortiz y Yasmín Esquivel, alineadas al oficialismo, ¿quién puede creer en la imparcialidad? 

En esa tesitura, y en una despedida preponderante, la ministra Norma Piña Hernández resaltó la existencia de una estrategia sistemática desde el Ejecutivo para debilitar al Poder Judicial. Pero lamentablemente, lo que diga ahora, está de más, porque en su momento no se hizo frente a la reforma judicial impulsada por el entonces presidente AMLO, en lo que ya pintaba para el fraude electoral disfrazado de democracia. 

Lo cierto es que… la nueva Corte tiene un reto enorme: demostrar que no es una simple marioneta del poder político. Tendrán que ganarse la legitimidad con sentencias justas, imparciales y que defiendan los derechos de todos los ciudadanos, no solo de los que apoyan al gobierno. La legitimidad no se regala, se gana; y se gana con acciones, no con discursos.

¡Gracias por su confianza!

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