Columna libre, irreverente y con paraguas roto
Por Ray Cárdenas
En Morelos no solo llueve: se nos viene encima la naturaleza con sus “lluvias atípicas”. Atípicas porque nadie las esperaba… aunque, mire usted, el celular ya nos avisa si mañana va a granizar, si habrá tolvanera o si el diluvio está en camino. Pero claro, somos conchudos: queremos que el agua ni moje, que el bache ni se abra y que Protección Civil nos ponga la sombrilla.
En Cuernavaca, la cosa es clara: sí hay pavimento, pero la lluvia hace de las suyas. Tanto, que el concierto de Matute terminó en versión acuática. El Palenque se convirtió en delfinario, y faltó que alguien gritara: ¡Shamu, salta, que ya empezó la rola!
En Jiutepec, al menos los rescatistas se mojan trabajando, porque del resto… pues las lluvias llegaron como siempre: sin permiso y sin aviso.
Cuautla, ay Cuautla, ya ni la burla perdonas: municipio fantasma después de las seis de la tarde. Pero eso sí, con el respaldo del gobierno estatal, que confunde apoyo con complicidad. Allá, el alcalde vive en modo “no pasa nada”, aunque la realidad huela a abandono.
En Temixco, la piña ya se volvió tepache agrio. Morena gobernó mal, pero los que llegaron después se superaron: peor que mal. Entre pleitos internos, portazos a la prensa y escándalos diarios, el municipio se convirtió en el circo sin leones… solo con payasos. Eso sí, todavía venden paletas, porque otra cosa que presumir, no hay.
Xochitepec tiene a su alcalde priista-morenizado, protegido y aplaudido por el gobierno estatal: “¡Tú sigue, mijito, échale ganas!”. Y el hombre sigue… pero a su bola. Pueblo Mágico, sí, aunque más mágico que los turistas desaparezcan, que el agua se evapore y que la policía te invente un delito para sacarte la lana.
En Tepoztlán, el edil pregunta al pueblo qué quiere hacer. Pues claro, como él no sabe, mejor que le den el manual. Eso sí: ni se aparece los domingos, ni a comerse una quesadilla. El hombre se cansó de la chusma desde que ya no está en campaña.
Y mientras, Morena se multiplica como Sonora Dinamita: hay la Morena de Claudia, la de Monreal, la de Noroña, la de Adán Augusto… y en Morelos, la Morena estatal, la de diputados, la de federales, la de senadores y la de Luisa María Alcalde, que parece vivir en Disneylandia.
Así que ya lo sabe: en Morelos llueve sobre mojado, no hay asfalto que aguante, ni alcalde que responda, ni matutera que toque hasta el final.
Nos vemos en la próxima, porque —como diría mi abuelita— “no soy chismoso… pero tampoco cómplice”.





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