Hebreos 8:12: Porque seré propicio a sus injusticias,
Y nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades.
Por: JUAN LAGUNAS
El destiempo es desatino. Una asengladura en el desencuentro de signos brunos (sobre el pliego). He contado lo mismo: la muerte de ella, en ese mes (cuarto) -de un año arriesgado-.
El viernes 15, a las 11:26, me expuse a la blasfemia del costado brumoso. No hice caso. Cerré mis ojos y, en seguida… Afonía. (Intimidad con Él, a través de la jaculatoria).
No se puede vivir con el dintel en el enredo (de tus pies, debajo de las colgaduras). Luego, el desviamiento (o desmembración: la cumbre de la vela, en la sal del jergón). Te entrego mis restos. Entiérralos. Que nadie sepa en dónde. Que no existe el óbito de exhibición (cuando la hipocresía se congrega en torno a la huida).
¿Te acuerdas, hermano, cuando me salvaste de morir? Estaba a punto de quitarme la vida. El peregrinaje es manumisión. Jarcia (imitación imaginaria, flotando). Desfachatez del bajel (entre el tajo de la no persuasión gravitacional).
El aborrecimiento tiene que confinar. O, de plano, desguarnecer la cédula, para que la perspicacia se fugue hacia la…
Wisława Szymborska, en “El odio”, demuestra la nubiedad (connotación de: cuento):
Miren qué buena condición sigue teniendo
qué bien se conserva
en nuestro siglo el odio.
Con qué ligereza vence los grandes obstáculos.
Qué fácil para él saltar, atrapar.
Es miserabilidad. De pronto, la transferencia al recebo sin plantas, donde nunca llueve. ¿Qué son esas gotas que caen? Un desbordamiento de tristeza, que se decae en julio y agosto… Septiembre. Mi padre decía: “Cada 15…”. No le entendí. Solía irse a una esquina, a matarse… La poetisa tiene voz:
No es como otros sentimientos.
Es al mismo tiempo más viejo y más joven.
Él mismo crea las causas
que lo despiertan a la vida.
Si duerme, no es nunca un sueño eterno.
El insomnio no le quita la fuerza, se la da.
Iniciación al ultraísmo. Así lo entrevén esas estrofas. Letrillas de peña -en ceguedad-; capitaneada por un inactivo, que vive en una franja apartada de Guerrero. Al final de la corredera insubstancial. Estirada. De barro. Sin indicaciones. Terraplén de brutalidad. De ultraje (desde la llegada, hasta el desconcierto de fastidio). En San Luis, lo mismo: el montículo de asco.
Por ende, el perdón es impreciso…
Con religión o sin ella,
lo importante es arrodillarse en la línea de salida.
Con patria o sin ella,
lo importante es arrancarse a correr.
Lo bueno y lo justo al principio.
Después ya agarra vuelo.
El odio. El odio.
El otero causa váguido. Una sacudida de arrojarse.




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