Por Ray Cárdenas
En esta bonita columna —dedicada al análisis político-humorístico-dramático-teatrero, con aroma a sarcasmo y garnacha— hoy le traigo a escena a nuestros queridos y nada productivos huéspedes de San Lázaro. Sí, esos que juran que legislan, pero en realidad andan más preocupados en ver a qué hueso se tiran la próxima temporada.
Porque, mire usted, para lo que se postularon, para lo que se alquilaron, para lo que nos prometieron, pues… nada. Ni una triste ley que aliviane la vida del mexicano. Y ojo: no me malinterprete, no vamos a quemar nombres —que cada quien se ponga el saco, y si les queda chico, pues que adelgacen—.
Eso sí, entre tanto mueble empolvado aparece un personaje que, mal que bien, se mueve: Juan Ángel Flores Bustamante, exalcalde doble de Jojutla, diputado federal y con aspiraciones que le brillan en los ojos más que las luces de la feria de San Antón. Un día se ve de gobernador, otro día de alcalde capitalino… mañana, quién sabe, igual se nos apunta para Papa.
Pero bueno, al menos algo presenta, algo dice, algo hace. Los demás, mi abuelita lo resumía con sabiduría de rancho: “Hacen todo, menos lo que les toca”. Ariadna , agustin ,sandrita , temoc , cindy Ponganse a legislar, que para eso se ofrecieron.poruqe lo que se dice legislar… ni sus luces. Eso sí, inauguran, cortan listones, reparten abrazos y hasta se disfrazan de funcionarios de obra pública. Una bonita confusión que más que política, parece tragicomedia.
Y hablando de tragicomedias: ¿ya fue usted al Zócalo de Cuernavaca a ver la nueva mudanza de don Emiliano Zapata? Pues sí, lo bajaron del paso exprés y lo plantaron frente al Palacio. El detalle, la cereza del pastel, la joya de la corona: la base de piedras, que no parece pedestal sino tecorral. ¡Un corralito pa’ guardar chivos! Y claro, en esta tierra donde ningún chile embona, pues ya se armó la crítica cultural: que si debió ser cuadrada, que si debió ser institucional, que si debió tener foquitos de Navidad. Nada nos gusta, ni lo ecuestre ni lo pedestre.
Pero no todo es tormenta. Mientras en Morelos nos peleamos con pedestales, en Aguascalientes la cosa parece ir viento en popa. La gobernadora Tere Jiménez , no hace caras ni se queja , ella si trabaja y anda merecidamente de estrellita nacional, con su trabajo reconocido y su mano firme. Dicen que hasta los industriales le aplauden de pie (y sin sobre amarillo).
Y para cerrar con broche de oro —o de lata, según el presupuesto—, a nivel nacional la presidenta Claudia Sheinbaum comienza a sacudirse la sombra de su padrino político. Atrás quedó la mochila con tres piedritas incómodas: Adán, andresito y Monreal. no pierda de vista a Omar García Harfuch, que trae carisma, juventud y, lo más importante, los pelos de la burra en la mano.
Así que ya lo sabe: póngase bonito, no subestime al político en campaña eterna, y recuerde: México con “A” de arriba, aunque muchos lo quieran con “H” de hundido.
Nos vemos en la próxima, con más pose, más roce, y más trazo de brocha gorda sobre este mural de tragicomedias que llamamos política nacional.




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