No son iguales

Por Otto Alberto Pérez

El pasado 7 de agosto, la dirigente de Morena, Luisa María Alcalde Luján, visitó la tierra de Zapata. Allí se reunió con algunos liderazgos para darles a conocer los acuerdos que se tomaron en su más reciente consejo nacional.

Ante los medios de comunicación, la presidenta anunció que, sin excepción, todos los morenistas deberán ponerse a trabajar e iniciar la tarea de construir comités seccionales en todo Morelos, un total de 945. Esto, para organizar a sus “millones” de simpatizantes.

Este anuncio pasó desapercibido porque el verdadero mensaje se dio minutos después, cuando Luisa Alcalde, muy a su estilo aguerrido, inició la sesión de preguntas con los representantes de los medios de comunicación.

La pregunta obligada era sobre su secretario de organización y sus vacaciones a Tokio. Ahí, reiteró que Andrés Manuel López Beltrán, mejor conocido como “Andy”, no había cometido ningún delito, y acusó a la oposición de haber lanzado una campaña para posicionar en el imaginario colectivo que son igual de corruptos. 

Según la dirigente morenista, esto no es así, porque “ellos (la oposición) pagaban sus lujos con el dinero del erario, a diferencia de Andy, que lo hizo con sus recursos”. Acto seguido, reconoció que al hijo de López Obrador, Morena le paga, de las prerrogativas, 86 mil pesos mensuales.

Justo en ese momento, Luisa Alcalde inició una dura ofensiva contra los políticos abusivos, aquellos que usan su posición para obtener contratos millonarios con el gobierno; los que viajan en camionetas blindadas, no visitan al pueblo, visten con ropas lujosas y cuentan con cuentas de varios ceros, producto de licitaciones oscuras y negociaciones poco transparentes.

¿Será que la dirigente no volteó a su lado derecho para ver al senador Víctor Aureliano Mercado? Sería muy maquiavélico que Alcalde Luján arremetiera también contra los legisladores plurinominales, esos que no piden el voto y que, por cuotas partidistas, ocupan espacios, simplemente por ser amigos del presidente en turno. Así como llegó al curul Víctor Aureliano.

Luisa Alcalde seguía con su discurso de austeridad republicana, y entre más arremetía, más incómodo se mostraba el senador. En Morelos, para nadie es secreto que Víctor Mercado es el zar de los medios de comunicación, obteniendo grandes convenios publicitarios con los tres poderes, ayuntamientos y otras dependencias que tengan presupuesto de difusión. Curiosamente, el legislador es integrante de la Comisión de Radio, Televisión y Cinematografía en el Senado. ¿Conflicto de intereses?

Tampoco es secreto que la Secretaría de Movilidad y Transporte pasó por una de sus épocas más corruptas durante el sexenio de Cuauhtémoc Blanco. El exgobernador designó a Víctor Mercado como titular de esa dependencia. 

En ese periodo, la Secretaría pidió al Congreso del Estado dos ampliaciones presupuestales en un año porque se les habían terminado las placas vehiculares y el material para imprimir las tarjetas de circulación.

El entonces diputado local y hoy federal, Agustín Alonso, denunció que las láminas y las tarjetas de circulación estaban siendo adquiridas a un sobreprecio de tres veces su valor, y investigaciones periodísticas demostraron que las licitaciones para adquirir los materiales de la Secretaría las habían ganado empresas de reciente creación.

¿Será que esto no lo conocía Luisa María Alcalde? ¿Seguirá pensando que todos en su partido no son iguales?

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