Dr. Miguel Ángel Martínez Rodríguez
Amigos, la reciente orden ejecutiva de Donald Trump para atacar a los carteles de drogas en México ha puesto de manifiesto la tensión creciente entre ambos países. Mientras EE. UU. avanza con su enfoque unilateral, México se encuentra sin una estrategia clara para manejar la violencia y el narcotráfico, amenazas que no solo afectan nuestra seguridad, sino también nuestra soberanía nacional.
Es un recordatorio de que, más allá de la política interna, la relación con EE. UU. debe ser parte de una estrategia más amplia que incluya tanto la cooperación como la defensa de nuestros intereses. Pero, ¿qué estamos haciendo para resolver el problema a largo plazo? Si solo nos enfocamos en resolver la coyuntura inmediata, podemos caer en la trampa de las promesas vacías y las soluciones populistas que los políticos nos venden solo para ganar votos.
En lugar de construir soluciones duraderas, muchos políticos mexicanos siguen atrapados en la lógica de las elecciones de 2027, prometiendo lo que sea necesario para ganar el apoyo inmediato, sin pensar en las consecuencias que esto traerá para el futuro del país. Las promesas de seguridad y bienestar son fácilmente vendidas al electorado, pero sin una estrategia clara detrás, solo sirven para explotar el descontento social sin cambiar la realidad.
Es aquí donde necesitamos un cambio de mentalidad. México no puede seguir siendo reactivo ante las presiones externas o los intereses de corto plazo. Necesitamos pensar a largo plazo y tener una visión de Estado que promueva un país más seguro, fuerte y autosuficiente.
La presidenta Claudia Sheinbaum se encuentra en un dilema: resistir las presiones de EE. UU. o buscar una cooperación más estrecha que beneficie a México. En un mundo cada vez más interconectado, la relación con EE. UU. no puede ser vista solo desde la óptica de la soberanía; también debemos reconocer que la cooperación en temas como seguridad y comercio es indispensable para nuestro bienestar a largo plazo.
Es posible que Sheinbaum y otros líderes políticos deban ceder el paso a aquellos con una visión más amplia de cómo manejar la relación con EE. UU… Esta no sería una rendición, sino un gesto estratégico para evitar que las presiones externas se conviertan en la norma.
México no puede seguir esperando hasta 2027 para tomar decisiones cruciales para su futuro. Necesitamos políticas de largo plazo que fortalezcan nuestra soberanía y bienestar sin caer en la trampa de las soluciones fáciles. La política mexicana debe cambiar y enfocarse en una visión más estratégica y menos reactiva.
Es fundamental que los ciudadanos también asumamos un papel activo en este proceso. La política no solo depende de quienes ocupan los cargos de poder, sino también de quienes ejercen su derecho a votar y a exigir un futuro más claro y estratégico para México. El país necesita un compromiso colectivo, donde cada mexicano contribuya con su visión para construir un futuro sin ceder ante presiones externas. La relación con EE. UU. no solo está en manos de los políticos; depende también de la solidaridad social para fortalecer nuestra autonomía y soberanía, manteniendo siempre como prioridad el bienestar común.
No se trata de sumisión a EE. UU., sino de gestionar la relación de manera que beneficie tanto a México como a nuestro vecino. Es hora de que los líderes políticos piensen en el México del futuro, no solo en los votos de mañana. Nuestro futuro depende de nuestras decisiones de hoy. Al final, la mejor opinión es la tuya, déjame tus comentarios. migueljuris@proton.me




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