Por Ray Cárdenas

Hoy amanecimos en el estado de Morelos, ese rincón de la república donde gobierna alguien que —dicen— tiene contacto con los temas. Sí, con los temas… no con la gente, no con la obra pública, no con la realidad… pero con los temas. Y eso, al parecer, ya es ganancia.

La pregunta obligada es: ¿hay algo nuevo o solo andamos refritando los mismos frijoles fríos de siempre? Mire, se lo voy a contar con la calma de quien ya se resignó a ver pasar las cosas sin que nada pase realmente.

Porque si hablamos del mezcal morelense (sí, ese al que hoy le hacen fiesta y boletín), la cosa no nació ayer. No, señor. Viene desde los ochentas, cuando el buen Don Antonio Riva Palacio López —que sí sabía de política, de Estados Unidos y hasta de etiqueta— ya andaba empujando el proyecto del destilado local, mientras en Oaxaca ya se escuchaban gritos de: “¡Ese mezcal es mío!”. Y tenían razón, pero bueno… ahora todos aplauden.

Hoy se presume con bombo, platillo y mezcalito en mano que Morelos tiene Denominación de Origen. ¡Salud! Aunque no haya obra. Aunque todo sea simulación. Aunque se sigan vendiendo las mismas ideas con distinto moño.

Y ya que estamos hablando de reciclajes, recordemos que también en los gloriosos 80’s nació la célebre campaña “Morelos, la primavera de México”, otra joya de Don Antonio, el mismo que le dio la mano a Ronald Reagan (aunque hoy algunos no puedan ni con la mano alzada en el Congreso local).

Su legado sigue… aunque la obra no. Porque una cosa es lo que se dice en discursos, boletines y spots pagados… y otra, la que se hace (o no se hace) en la calle, donde las banquetas se siguen peleando por ver de qué lado están las cosas bien.

Y hablando de frases institucionales, en Morelos hay tres que se repiten más que el pozole recalentado:

1. “Vamos bien… aunque no se vea.”

2. “Parece que el área de comunicación no nos quiere.”

3. “Aguanta… Échanos la mano.”

Esta última es la más profunda. Porque aquí se aguanta todo: la falta de obra, la inseguridad, la simulación, la opacidad y hasta el sonsonete ese de que “todo va mejor que nunca”.

Pero bueno, vamos por otra semana en el Morelos mágico, donde todo depende de la banqueta donde uno esté parado. ¿Que si las cosas van mal? No, hombre. Como dice doña Mari, “está mal… pero es de dulce”. ¿De rojo o de verde? ¡Es de guinda!

Y a propósito de guinda, ¿alguien ha visto a Adán Augusto? Sepa Dios. Igual y anda de mezcal en mano, planeando la próxima simulación.

Eso sí, para los que aún creen que no hay esperanza en Morelos… calma. Cuernavaca tiene tres: San Diego, Zapata y Chipititlán.

De ahí en fuera, todo está bien… dijera la que vive en su burbuja.

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