UNA AGENDA MARCADA POR PRESIONES EXTERNAS Y DESAFÍOS INTERNOS.

Por Dr Miguel Ángel Martínez Rodríguez

Amigos y amigas, la primera semana de julio de 2025 nos ha dejado una instantánea vívida y preocupante del estado actual de México en el tablero geopolítico y su propia dinámica interna. Entre la diplomacia de alto nivel, los golpes a la banca nacional y la sorpresiva detención de una figura pública, parece que la agenda del país no la está trazando del todo Palacio Nacional, sino una combinación de presiones externas y fallas en la coordinación interna.

En el escenario internacional, la asistencia de la presidenta Claudia Sheinbaum a la cumbre del G7 y la ausencia de una participación en la cumbre de los BRICS, tal como se mencionó, es un punto clave. Este hecho envía un mensaje claro de priorización y pragmatismo. Al asistir al G7 –que agrupa a las economías más industrializadas y democracias liberales, incluyendo a nuestros socios del T-MEC–, México reafirma su alineación histórica y económica con Occidente. Es una señal de que el país busca fortalecer lazos cruciales con sus principales socios comerciales e inversores, asegurando la estabilidad y el diálogo en un foro donde se definen muchas de las políticas económicas y de seguridad global. 

Justo esa relación con Estados Unidos es la que ha marcado a fuego la situación de CIBanco e Intercam. Las acusaciones de lavado de dinero por parte de la Red de Control de Delitos Financieros (FinCEN) del Departamento del Tesoro de EE. UU., vinculando a estas instituciones con tráfico de fentanilo y crimen organizado, han derivado en una intervención gerencial de la CNBV y la transferencia de sus negocios fiduciarios a Nafin. El golpe es demoledor para CIBanco, cuya preponderancia en el sector fiduciario mexicano (un 26% del total) lo deja en una posición sumamente vulnerable. Las sanciones estadounidenses, que cortan su acceso al sistema global del dólar, son prácticamente una sentencia de muerte operativa. Más allá de la protección a los fideicomisos, la probable inviabilidad de CIBanco es una clara muestra de cómo las decisiones y presiones de Washington pueden reconfigurar el panorama financiero mexicano “sí o sí”.

Mientras tanto, en el frente interno, la detención de Julio César Chávez Jr. en Estados Unidos por incumplimiento de visa y mentiras en su solicitud de “green card” ha expuesto una desconexión sorprendente. La propia presidenta Sheinbaum admitió haberse enterado de la orden de aprehensión existente en México contra el boxeador (desde 2023, por cargos de tráfico de armas, drogas y crimen organizado) una vez que la noticia ya era pública y por su propia iniciativa, al contactar a la FGR. Este episodio plantea serias preguntas: ¿Por qué una orden de aprehensión por delitos graves no fue ejecutada cuando Chávez Jr. estuvo en México? Y, ¿por qué la máxima autoridad del país no estaba informada proactivamente sobre un caso de tan alto perfil, especialmente considerando la relación pública de su padre, Julio César Chávez Sr., con la esfera política? La respuesta oficial apuntó a que Chávez Jr. “estuvo la mayor parte del tiempo en Estados Unidos”, pero la percepción de desorganización o la existencia de “zonas grises” en la aplicación de la ley es inevitable.

La agenda nacional no solo se construye desde dentro, sino que es cada vez más moldeada por los intereses y las acciones de potencias extranjeras, así como por las deficiencias y desafíos persistentes en la gobernanza y el estado de derecho internos. La sensación es que México se encuentra en un punto donde, para bien o para mal, su rumbo se está definiendo de manera acelerada y, en muchos aspectos, ineludible. ¿Qué opina usted, distinguido lector? Envíe sus comentarios y opiniones a migueljuris@proton.me.

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