JUAN LAGUNAS
Al igual que Cioran, dejé que el disimulo se opusiera a la cantilena de la palinodia. ¿Con qué pretexto?: un estudio de Bergson (sobre la “duración” del tiempo -en su detenida continuidad-).
Entonces, aproveché las tardes para mitigar el asedio de la instantaneidad, ausentándome de la interrupción aparente. Sin proponérmelo, resistí la transición de los segundos -quietos-. El cuerpo envilece. La cognición es culpable; causa indolencia. Como los remos ensimismados del buque inmaterial.
Desinencia: el final de tus caderas. Albert Camus lo ve así: “(…) me da miedo esa cama solitaria a la que me mandas…”. Una forma de abandono: la indiferencia. De ningún lado, hacia el sentido antípoda del hado.
Sobre esa intemperie, la testarudez de la impregnación: CH₃CH₂OH; los efectos psicoactivos (drupa con…). Circundar la decadencia (por el borde). Mejor, la soledad de la confusión. En “Nocturno 1”, José Asunción Silva espeta:
A veces, cuando en alta noche tranquila,
sobre las teclas vuela tu mano blanca, (…).
La tenebrosidad va en cadencia. De ahí la necesidad de un glíglico gaélico: su nombre será Hladík; lisplagio de linturnuy(en ti). Así se dice: “te adoro”. El vate me sigue:
como una mariposa sobre una lila
y al teclado sonoro notas arranca,
cruzando del espacio la negra sombra (…).
El momento de la agonía no es perplejo: llega con precisión. Envuelve la detención de la lluvia (que, al precipitarse en el descampado fragoso, se ensaña):
filtran por la ventana rayos de luna,
que trazan luces largas sobre la alfombra, (…).
La jaculatoria no admite (desde arriba) demora. Ni el ayuno. Como un cuervo en vuelo, a la defensa (o evitando las corrientes desmedidas del aire). ¿Serán cormoranes?:
y en alas de las notas a otros lugares,
vuelan mis pensamientos, cruzan los mares,
El libro, en la vista de casualidad, abre las páginas (sin número) en el distintivo del encogimiento: prolegómenos. Tengo que encerrarme… sin luz… en la esquina. Abajo -de lado-, la indicación del abatimiento: llanir de su.
y en gótico castillo donde en las piedras
musgosas por los siglos, crecen las yedras,
Oscilación de renuevo: descomposición. Anatema.




Dejar un comentario