Jesús Sedano Hernández
Cada 28 de junio se celebra el Día Mundial del Árbol, fecha para echar raíces. Raíces a lo largo de nuestra vida nos han acompañado, todos tenemos un lindo momento con un árbol.
En Resumen, escribo estas líneas para restaurar nuestra memoria. Recordemos un pasaje de nuestra vida con algún majestuoso, enraizado, con grandes ramas, un tronco y su corteza.
¿Tienes en la mente el árbol? Exacto, aquel majestuoso, longevo, antiguo, frondoso acompaño esos años de infancia entre juegos y diversión. Es inevitable hablar de ese amigo verde, siempre tuvo su fortaleza para abrazarnos, hacer pasar momentos entrañables y, para algunos todavía, corremos a buscarlo para platicar de la vida.
El árbol, es ciclo de vida, significado para las culturas y ancestros. En lo sagrado se dice, nos conectan con el universo.
El ser humano en su mayoría decide deforestar y convertir los ambientes naturales para su actividad, con esto ocasiona graves consecuencias ambientales, sociales; totalmente irreversibles.
La cultura ambiental, justo en estos tiempos de cambio climático. Es nuestra obligación cuidar, proteger, educar el respeto por nuestras plantas con tallo leñoso, los cuales nos ayudan a purificar el aire que respiramos y a regular el clima.
Los árboles dejan raíces en nosotros, nuestros pulmones verdes. El dicho popular: “Hay que hacer tres cosas antes de morir: escribir un libro, tener un hijo y plantar un árbol”.
Honremos a nuestros árboles, todos los días del año. Agradecer su beneficio natural, ellos proporcionan alimento, flores, refugio de animales silvestres. Nos muestran su esencia, estética por cada estación del año.
Guardianes de la naturaleza, territorios de vida. La Fiesta del Árbol sea con sensibilidad, sea un llamado urgente para preservar nuestra existencia gracias a estos elementos naturales.
Acción humana, estamos ante fenómenos naturales, la perdida de territorios. Es cierto, su madera todavía entre las comunidades es de gran uso. Importante, un árbol requiere un ciclo, una nueva etapa en la naturaleza por ello, identificar los nativos con la conexión al clima. No se trata solo por sembrar, hacer una investigación profunda para lograr recuperar, generar un equilibrio ante los incendios.
Debemos mirar la naturaleza, su entorno; tomar conciencia social y ambiental. Inspirar un nuevo paisaje sanador, necesario cambiar la manera de hacer las cosas.




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