Por Dr Miguel Ángel Martínez Rodríguez

Amigos y amigas, amantes de la historia y la justicia. Permítanme llevarlos a un viaje al pasado muy reciente, a la elección para magistrado federal del 18º Circuito en el Distrito 2 de Morelos. El telón de fondo: el nombramiento de Roberto Soto Castor. Sin embargo, la puesta en escena, como la describen los cronistas de nuestro tiempo, dista mucho de ser una obra pulcra y transparente. ¿Se respetaron los principios que tanto valoramos, o acaso fuimos testigos de una serie de maniobras que, como las antiguas artimañas políticas, buscan socavar la confianza del pueblo? 

Empecemos por un capítulo digno de análisis: el presunto uso indebido de recursos y el apoyo de figuras clave del Partido del Trabajo (PT). Imaginen a Hortencia Figueroa Peralta, esposa del candidato y dirigente del PT, cuyo nombre ya resonaba en los pasillos judiciales por un proceso de peculado. A su lado, el dirigente estatal del PT, Jesús Alberto Martínez Barrón, brindando un apoyo que, en el gran libro de la historia electoral, parece desequilibrar la balanza. Estos respaldos partidistas, y la posible utilización de recursos públicos para la promoción de una candidatura, ¿no les suena a una vieja estrategia para aventajar la competencia? La situación, para el historiador que busca los matices, se torna aún más compleja si pensamos en cómo la posición de la esposa del candidato podría, tal vez, beneficiar su propia situación legal en caso de una victoria, un verdadero nudo de intereses. 

Pero la trama no termina ahí. La revista “Proceso”, una fuente de información de nuestro tiempo, ha calificado la operación en Morelos como “descarada”. Su investigación revela una convocatoria obligatoria a todo el personal de la Secretaría de Gobierno y la Jefatura de Gubernatura a una “Asamblea Informativa de Promoción del Voto” en la Unidad Los Belenes. Funcionarios de primer nivel, incluyendo a la presidenta estatal de Morena, un diputado local y un subsecretario de Gobierno, habrían exigido a su personal garantizar entre 10 y más de 50 votantes para el 1 de junio. ¿No es esto una reminiscencia de aquellos tiempos donde el poder influía directamente en la voluntad popular? Y qué decir del alcalde de Zacatepec, José Luis Maya Torres, quien, en plena veda electoral, fue evidenciado en redes sociales apoyando a Roberto Soto Castor en una reunión con trabajadores municipales, ¡pidiendo su voto y el de sus familiares! Un acto que, sin duda, desafía las normas de nuestro tiempo electoral. 

Llegamos al epílogo de esta entrega: el uso indebido de los famosos “acordeones”. A pesar de las advertencias del INE, estos materiales, que de informativos tenían poco y de personalizados mucho, fueron distribuidos antes de la elección. Una suerte de propaganda disfrazada, buscando manipular el sufragio. Una práctica que bien podría catalogarse como “simulación de campaña” y “fraude a la ley”, otorgando una ventaja que, en el balance histórico, resulta ilegítima. Aquí la pregunta histórica que flota en el aire: ¿Será que sí hubo un pacto entre Morena y el Partido del Trabajo por fuertes intereses políticos?  

Y para añadir un toque más a este drama, este pasado martes 10 de junio, durante un reconocimiento a la trayectoria judicial en el Palacio de Justicia de San Lázaro, los juzgadores alzaron la voz, llamando “corrupto, hipócrita y farsante” al hoy designado por “acordeón” Bernardo Bátiz como magistrado en el Tribunal de Disciplina. Fue abucheado y cuestionado por jueces y magistrados que, se dice, fueron obligados a retirarse a raíz de la reforma judicial. En mi humilde opinión, reservo a los “acordeonistas” mis felicitaciones, pues es muy probable que este reproche se repita para cada uno de ellos por la farsa en su elección. 

¿Qué opina usted, distinguido lector, sobre estas presuntas irregularidades? Su voz es el eco de la historia que se escribe día a día. Envíe sus comentarios y opiniones a migueljuris@proton.me.  

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