UNA FARSA LLAMADA ELECCIÓN JUDICIAL
Por: Alfredo Soberanes
Cuando la dictadura es un hecho, la revolución se convierte en un derecho -Víctor Hugo
Luego de campañas irrisorias en redes sociales, acordeones con la inducción a votar por candidatos morenistas, opacidad, malos antecedentes de algunos aspirantes, presupuesto recortado y complejidad en las boletas, por primera vez en la historia de México, se eligieron 881 cargos del Poder Judicial a nivel federal y 1,800 de los poderes judiciales locales en 19 entidades. A este experimento demagógico por caprichoso disfrazado de democracia, se le denominó Elección Judicial.
Ante la farsa llamada elección y los resultados convenidos, el país “avanza” con una división de poderes ficticia, herencia del partido hegemónico y su líder, el expresidente Andrés Manuel López Obrador, quien con autoritarismo sembró las bases para asfixiar la democracia y convertirla en una dictadura. Quién diría que todo empezó como una venganza de López Obrador contra el Poder Judicial por sus constantes disputas.
En una Mañanera del Pueblo, la presidenta Claudia Sheinbaum dio a conocer que el 72 por ciento de unos mil votantes encuestados estaba a favor de la elección judicial. Empero, precisó, que solo el 23 por ciento sabía quiénes eran los candidatos. Votar sin saber por quién o no sufragar, esa es la cuestión; el abstencionismo gana.
Este 1 de junio, en Palenque, Chiapas, con su respectivo “acordeón” y el último tornillo de su “Frankenstein”, reapareció en público el expresidente Andrés Manuel López Obrador para emitir su voto. “Nunca el pueblo de manera directa había decidido y había tenido el derecho a elegir a jueces, magistrados y ministros del Poder Judicial, por eso quise participar en esta histórica elección”, dijo a la prensa. Vaya farsa. Por su parte, la presidenta, Claudia Sheinbaum, votó en la casilla ubicada en la calle Moneda, del Centro Histórico de la Ciudad de México, para participar en la primera elección judicial del país. Sin más, enseñó su dedo pulgar marcado y grito: “¡Que viva la democracia!”. Asimismo, en varias partes del país, ciudadanos sí salieron, pero a protestar por el denominado “domingo negro” exhibiendo pancartas con la leyenda “no al fraude”.
Sobre el tema, es preciso recordar lo que escribió Montesquieu, en su obra “El Espíritu de las Leyes”, en el que resaltaba que los poderes debían estar separados, para lograr un equilibrio e independencia, evitando así, que los gobernantes tuvieran un cúmulo de poder. Por su parte, el filósofo y polímata Aristóteles, pensaba que el poder concentrado se convierte en tiranía. Hoy desafortunadamente México está en la antesala de la dictadura, luego de trasgredir los principios de la democracia.
Lo cierto es que… seguramente esta semana por obra del oficialismo, se presentarán escenarios ficticios para legitimar la Elección Judicial como sinónimo de república, la cual en realidad está agonizando con el peor diagnóstico: la democracia en México se está muriendo.
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