JUAN LAGUNAS P.
El paraje fosco (e insólito) se extiende en la breña de letras, donde no se parva la liviandad, sino el desvelo. El aturdimiento de la desesperación se vuelve fastidio, tedio… Ofensa.
Cada día se reverdece la muerte. Es. Deja de ser. Intenta aparentar. Las parades de la sala son humedad, encono. No hay luz. El cuerpo de desorden se dilata sobre la detención del diván. En su mente, la recurrente enfermedad: inflamación del revestimiento interno del tubo digestivo.
Afuera, el cénit, que se adelanta al pensamiento; como la palabra, a la nube. Y, en el corazón, la culpabilidad de la instigación: me aparté de mi madre. No deseo verla. ¿Oírla? No sé. El lenguaje se vuelve connotativo, a medida que la sepultura abre la tierra. Eres osario (entrometido).
La distancia (anímica) es agonía. Los venablos intercambian atrocidad (en hocinos: escarmiento, adeudo, usanza, frontis, espalda…). La soltura encima el alma. Marin Sorescu, en “Divisé la luz”, expresa:
¿Saludables? ¿Audaces?
¿Cómo les va con la felicidad?
La alegría es mínima. Casi, tenue. Un intento de abrazo: perjurio, que se encubre en el babor del desatino de la nebulosidad -en la necedad-. Al abrir los ojos, el llanto. De lunes a viernes, morir de hambre. Aquél: sigue:
Gracias, no me respondan.
No tengo tiempo para respuestas,
Apenas tengo tiempo para hacer mis preguntas.
La ribera de la codicia desata un arrebato brumoso. Cuando ella iba sobre el parque (junto a la iglesia dogmática, donde la hipocresía se entusiasma en un rosario), los ojos -sin faz- querían salir. Un levantamiento…
Enfrente, además de polichinelas de provocación, “Peces del aire altísimo”, de Vicente Quirarte. ¿Rompo la funda? Espero… Debí haber espirado en el intento de concepción…
Me gusta el aquí, sin embargo.
Es cálido, es hermoso (…).
Crece la hierba.
Diverjo con el aedo. No me gusta el mundo. Cito a Job 16:6:
Si hablo, mi dolor no cesa;
Y si dejo de hablar, no se aparta de mí.
¿A quién le agrada vivir sobre la lluvia? El que se levanta -antes del alba- es un muerto. Desde las 5 (en la torpeza), sus hebras vierten pestilencia. La perdurabilidad, el resentimiento: acércate a la periferia de la…




Dejar un comentario