Dra. Claudia Andrea López Chávez  / Especialista en Infectología y Medicina Interna  

Desde el descubrimiento de la penicilina, los antibióticos se han convertido en un componente fundamental de la salud mundial, transformando el sistema de salud y facilitando el tratamiento de infecciones que antes eran letales. También han contribuido a otros avances médicos, como la quimioterapia contra el cáncer y los trasplantes de órganos. Sin embargo, en el transcurso de los años, el uso inadecuado de estos medicamentos se ha presentado con más regularidad, lo que conlleva a un riesgo para la salud de las personas e incremento en los gastos de los hogares y las unidades de salud. Además, contribuye a la creciente epidemia de resistencia bacteriana, cuyas consecuencias resultan en una mayor mortalidad por enfermedades infecciosas.  

En México, los antibióticos se encuentran entre los medicamentos que más se consumen, representando el segundo lugar en ventas de farmacia a nivel nacional. Alrededor del 70% de los pacientes con infecciones respiratorios y diarreicas reciben recetas de antibióticos, cuando su uso se justifica sólo en un 10 a 15%, ya que la mayoría de las infecciones son causadas por virus y no por bacterias. 

Las consecuencias de este consumo no controlado son el incremento en el número de reportes de reacciones adversas a medicamentos (40%) en la población mexicana, y la creciente resistencia bacteriana, llegando hasta un 60% en nuestro país, cifra superior a otros países de Latinoamérica. La resistencia a los antibióticos no significa que el cuerpo se esté haciendo resistente; significa que las bacterias han desarrollado la capacidad de derrotar a los antibióticos creados para eliminarlas. Cuando las bacterias se vuelven resistentes, los antibióticos no pueden combatirlas, y estas se multiplican, propagándose a otras personas. Actualmente es una de las amenazas más urgentes para la salud pública.  

Como resultado de esta situación, se están implementando diversas estrategias centradas principalmente en el control del uso de antibióticos y la prevención de infecciones dentro de las unidades hospitalarias. Sin embargo, es crucial fomentar la educación del público para que comprendan en qué circunstancias un profesional de la salud opta por recetar un tratamiento sin antibióticos. 

¿Por qué es importante que se tome conciencia sobre los antibióticos? Los antibióticos son medicamentos poderosos que salvan vidas que no lo ayudarán si no los necesita y los efectos secundarios incluso podrían hacerle daño. En caso de que su médico considere necesario recetarlos, es importante seguir las indicaciones en cuanto a los horarios y el tiempo por el cual se tomará el antibiótico.  

¿Qué no se trata con antibióticos? Los antibióticos no funcionan contra los virus, como los que causan los resfriados, la influenza (gripe), la bronquitis o el moqueo, aunque las secreciones sean espesas o de color amarillo o verde.  

Las medidas preventivas siempre serán la mejor opción para mantener una buena salud. Es importante lavarse las manos con agua y jabón durante al menos 20 segundos o, si no es posible, utilizar un desinfectante de manos. Al toser o estornudar, cúbrase la nariz y la boca con un pañuelo desechable o con la parte interna del codo. Además, asegúrese de recibir las vacunas recomendadas, como la vacuna contra la influenza.  

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