Por RAY CÁRDENAS 

De manera reciente y de forma muy preocupante, México se ha volcado a la normalización total de las cosas. ¿Qué pasa día con día? Por un lado, el tema del rancho en Jalisco se ha vuelto algo que ya se olvidó de la noche a la mañana. No hubo culpables, simplemente señalados. Pero al día de hoy, todo se desvaneció en ese clásico olvido mexicano donde nos encanta reclamar, gritar, hacer aspavientos, pero al final de cuentas no participar.

De no ser por las madres buscadoras, ese rancho nunca se hubiera encontrado. Y esto me lleva a reflexionar sobre otros temas, como lo sucedido recientemente en el estado de Morelos.

A finales de marzo, surgió la propuesta política Somos MX, un ejercicio que llama a la participación ciudadana y busca ser un contrapeso real al partido Morena. Un Morena que hoy está pintado de diferentes matices: el guindapriista, el guindaperredista, y todos aquellos que, bajo la bendición de pertenecer a este partido, se agregan día con día.

Con esfuerzo y a duras penas, se logró la conformación de este movimiento democrático. Pero la gente, desde la comodidad del sillón y sosteniendo su celular, juzga, opina, pero no participa. Siempre hay una justificación para estar desinformado, pero nunca falta la opinión sobre todo. Esa pasividad ciudadana ha traído consecuencias graves para el país.

Lo he dicho antes y lo repito: primero el rancho, luego la poca participación ciudadana, y ahora el caso de Cuauhtémoc Blanco Bravo. No le va a pasar absolutamente nada, se lo aseguro. Solo hay señalamientos vacíos, sin pruebas, con procedimientos mal llevados y con el manto sagrado del expresidente como protección.

Cuauhtémoc tiene lo que muchos quisieran: poder político, estabilidad económica, y la protección de López Obrador —y ahora también de Claudia Sheinbaum. Mientras siga siendo popular, seguirá siendo útil. No le va a pasar nada. Algunos nacen con estrella… y otros, simplemente estrellados.

Y mientras eso pasa, tenemos otro México: uno donde una mujer de la tercera edad, en un acto extremo, tomó justicia por su cuenta y disparó a dos personas, presuntamente por haberle quitado su casa. ¿El resultado? Más que indignación, se generaron memes, se banalizó el hecho. Porque en este país, todo se convierte en chiste.

Vivimos en un México donde los medios irresponsables, especialmente ciertas radios, promueven sin filtro los corridos tumbados, normalizando una música basura que ha contaminado a los jóvenes. Eso nos regresa al primer punto: el rancho, donde muchos jóvenes perdieron la vida en busca de un sueño forjado en la cultura del narco, impulsada por políticos protegidos y por una ciudadanía dormida.

Una señora que dispara, un político intocable, unos jóvenes muertos, un país dividido.

México, tristemente, espera el próximo escándalo, el próximo chiste, la próxima caja china. Porque, total, ya estamos acostumbrados.

Este país se divide en dos:

Los que están informados, los que tienen criterio propio…

Y los otros: simples espectadores de un gran circo, con diferentes pistas pero siempre los mismos artistas.

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