Jesús Sedano Hernández 

El pasado 20 de marzo se celebró el Día Mundial de la Narración Oral, por ello, esta ocasión escribo para, En Resumen, a través de las historias contadas entre las comunidades de su quehacer cotidiano. 

Comparto con ustedes, mi infancia estuvo rodeada de narración oral que acompañó y formaron mi educación. Ahora, me han dicho que soy un relato andante. 

Historias de vida qué el tiempo me dejó escuchar, sentir, conocer, vivir. El tiempo, me permite compartir como testimonio. 

El niño de hace un par de años, siempre interesado en escuchar a los grandes. Está hoy, por escrito narra en este texto nacido de la vida, este arte. 

Siempre escribir sobre la vida de la gente qué me ha dado su confianza, conocimiento, amistad, sus relatos. Una comunicación directa de quién me narró. 

Mantener viva la cultura, por medio de los recuerdos que surgen tras escuchar historias. Dejar un recuerdo, valorar a esas personas que comparten su sentir.  

Trascendencia en la construcción de las culturas, de la narración oral se considera Patrimonio cultural inmaterial. 

La preservación, el encuentro es tan importante para mantener presencia en la vida social. Transmitir el dialogo, mantener una interacción entre jóvenes y ancianos para narrar con frecuencia las tradiciones, la cultura, la vida.  

La importancia de ejecutarse con el otro para emprender un viaje que nos permite expresarnos de una forma personal, a partir de lo vivido, escuchado, aprendido y la geografía. 

Es decir, puede ser el encuentro con nuestras raíces y comunicarlas con los demás ya sea con letras, imágenes. Realizar este acto, es como sentirnos con una identidad con el Patrimonio Patrimonial.  

Importante saber cómo se dice, qué es lo que decimos, a quién se lo vamos a decir. Necesitamos saber, el alcance de nuestra narración y, esta transición de contar historias para preservar la vida. 

Por ello, no quiero pasar desapercibido esta fecha para generar dialogo, por medio de la palabra, saber expresar la oralidad a las nuevas generaciones. 

Existen talleres para poder prepararnos y ser narradores. Algunos desde la infancia se van preparando, con el escucha y ahora el contar esas historias. Padres de familia, tíos, abuelos, profesores, amigos lo importante de contar a las nuevas generaciones, fomentar está práctica que nos permite fortalecer la memoria.  

Un oficio qué todos podemos sentir muy propio. El imaginario que nos permite a través de la narración conocer lugares, con ayuda de herramientas para enriquecer la imaginación del espectador. 

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