Por Carolina Ruiz Rodríguez *
Criminalizar a los migrantes ha provocado más violencia, agresiones y riesgos hacia todos ellos.
Sin embargo, entre las personas en movimiento hay quienes enfrentan con mayor desventaja todas estas adversidades: la niñez migrante.
“De acuerdo con la Convención sobre los Derechos del Niño, todas las personas menores de 18 años son niños, niñas y adolescentes. En este sentido, la categoría ‘niñez migrante’ define a niños, niñas y adolescentes que migran por motivos diversos, como la reunificación familiar, la búsqueda de mejores condiciones económicas, sociales o culturales, la pobreza extrema, la degradación ambiental, la violencia u otras formas de abuso y persecución, entre otras”. **
Diversos organismos internacionales, como la UNICEF y la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), han registrado que cada vez son más los menores que viajan solos, lo cual los expone a peligros como la trata de personas, la explotación laboral, el abuso o su forzada incorporación a grupos criminales.
Peor aún, de los corredores migratorios que hay en el mundo, la ruta hacia los Estados Unidos de América es una de las más peligrosas, donde menores que vienen de América Latina y Centroamérica se enfrentan a viajar en trenes de carga, cruzar ríos caudalosos, caminar por inclementes desiertos o abrirse paso por zonas selváticas o pantanosas, como la temida región del Darién, ubicada entre Colombia y Panamá.
Ante el endurecimiento de las políticas migratorias de nuestro vecino país del norte, lo descrito anteriormente se agrava. No en vano, ha causado indignación internacional la suerte que muchas familias con menores migrantes corren al ser separadas en la frontera entre México y Estados Unidos.
Esto además de ser inhumano, vulnera derechos fundamentales de los menores migrantes al ser detenidos, sufrir violencia y discriminación, pasar hambre y frío, ya no digamos tener acceso a servicios elementales como la salud y la educación.
De acuerdo a datos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de los EEUU, en el año 2023, 145 mil 474 menores migrantes tuvieron al menos un encuentro (sean aprensiones y canalizaciones) con la autoridad migratoria, ya sea en Estados Unidos o en México. De octubre de 2023 a agosto 2024, fueron 109 mil 711 eventos.
Por ello es fundamental, de inicio, lo expresado por nuestra presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, de “no asociar migración con violencia”, pero además, de darle un trato humano a los hermanos migrantes, principalmente los menores, respetando el interés superior de niñas, niños y adolescentes.
El exhorto es a que todos, como lo hace nuestra gobernadora Margarita González Saravia, respaldemos el trato humanitario a los migrantes en nuestro estado y país, principalmente para los menores, para quienes se promueven espacios seguros, programas de educación inclusiva y de apoyo psicosocial.
Esto es a lo que el Gobierno Federal ha llamado “ser inclusivos”, donde México como un país destino, actúe con justicia, humanidad y solidaridad con los hermanos migrantes, pero sobre todo con los menores.
No podemos ser indiferentes con las niñas, niños y adolescentes migrantes: dejarlos a su suerte y condenarlos a que tengan una infancia perdida, a que sus sueños sean pesadillas y crezcan con rencores. De ser así hoy la infancia de ellos, podría ser mañana nuestro futuro como sociedad.
*Diputada local presidenta de la Comisión de Atención a las Personas Migrantes en el congreso del Estado de Morelos
** Movilidad en Corto. Niñez Migrante: una mirada a sus derechos. Año 2, núm 13, abril 2024.





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