Jesús Sedano Hernández
Los abuelos cuentan: la tradición de la tamaliza, es porque, los tamales siempre han estado presentes en las ofrendas a los dioses y, también porque están hechos de maíz, alimento que ha dado vida al hombre.
La relación de hacer los tamales para ofrendar al Niño Jesús. La palabra “Tamalli”, quiere decir envuelto, por ello se envuelven con hojas de maíz (totomoxtle) u hoja de la penca del plátano.
En algún momento de nuestra vida, entre las frases escuchamos: ¡y llegó la Candelaria!, ¿quién le toco el niño en la rosca?, ¿para cuándo los tamales?, ¿dónde se organiza la tamaliza?
La unión familiar acompañado de las tradiciones, siempre al frente por las abuelas; ellas, responsables de la organización, encargadas de asignar quién debe preparar cada ingrediente.
Elegir los granos de maíz, lavar y cocer a cierta temperatura; para hacer un tradicional tamal es necesario moler en el metate el grano de maíz, o llevar el nixtamal al molino para después amasar la masa hasta quedar blanda (sin bolas de masa), se coloca sal, manteca (depende el gusto de cada quién). Mencionó, la o las personas que realizan este proceso, requiere tener fuerza en los brazos.
Previamente se lavaron las hojas de maíz y se dejan sumergidas en agua por 20 minutos, se escurren. El momento más importante, para convivir entre las responsables de envolver y compartir historias alrededor de la tina o cazuela y, empiezan las manos a la obra.
El proceso, sobre la hoja se coloca una porción suficiente de masa y puede ir acompañada de un trozo de carne de puerco o pollo, se vierte una cucharadita de salsa verde (tomate), roja (jitomate), de guajillo, mole rojo, aquí ya es decisión de quién los elabora.
También, no puede faltar las rajas con queso. Sabemos, tenemos una diversidad para elaborar los tamales, con carne de cerdo, pollo. Incluso, con setas, dulce como: piña, tamarindo, calabacitas y elote, entre otros ingredientes.
Se van acomodando en la olla tamalera, la cual debe de llevar agua acompañada con monedas para oír que aún tiene agua la olla y no se vallan a quemar. Dato curioso, una sola persona debe acomodar los tamales.
Aproximadamente una hora y cuarenta minutos debe de estar sobre el fuego para
cocerse. En ningún momento debe dejar el bote solo.
Me toco observar, la abuela regaña el bote e incluso golpearlo con una chancla con la finalidad de que, todos los tamales se cosan bien.
En ningún momento debe estar alguien enojado, el mal humor se le transmite tanto al fuego y eso hace que no se cosan parejo los tamales. Entre los usos y costumbres, se aprende cada creencia.
Al momento de retirar la tapa del bote, esa misma mano debe sacar cada tamal de lo contrario, puede hacerles mal a quienes prueben los tamales. Parte de la transmisión oral.
Acompañados de un champurrado o atole caliente, puede ser con leche, masa, chocolate, fresa, piña, zarzamora, guayaba, ciruela pasa, tamarindo, nuez y endulzado con piloncillo, miel, azúcar. No olvidemos servirlo en taza o jarro, se disfruta mejor el aroma.
La tradición nos permite el encuentro con la familia, amigos, compañeros de trabajo como lo hizo María, el Niño y José al encuentro con Dios, así hagámoslo para seguir unidos, en compañía a nuestros seres queridos.




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