Ray Cárdenas
Estamos en un momento crucial en el estado de Morelos. Por un lado, se tienen las mejores intenciones de sacar al estado adelante, y habrá que reconocer que Margarita González Saravia, nuestra gobernadora, se ha comportado como una dama en el contexto político, social y público.
Sin embargo, no podemos evitar mencionar el legado de Cuauhtémoc Blanco, quien fue más un estafador que un gran soberano. Su imagen mediática fue clave para su llegada al gobierno del estado, pero las consecuencias de su gestión han sido desastrosas. Es como aquella metáfora de la preparatoria: el guapo del salón que enamoró a todos, pero al final falló, mientras el nerd –aunque ignorado en su momento– terminó siendo el verdadero triunfador.
Esfuerzos para la reconstrucción
Hoy en día, se están haciendo esfuerzos significativos para cambiar el rumbo. El secretario de Turismo, Daniel Altafi, ha reafirmado su compromiso con la recuperación del estado, apostando por alianzas y eventos históricos como el Icons Rock Classics, donde grandes voces del rock mundial se presentarán en Cuernavaca.
En el ámbito de la comunicación, Alejandra Flores, exdiputada local, ha asumido el reto de liderar el Instituto Morelense de Radio y Televisión. Bajo su dirección, se busca transformar una institución que, en el pasado, estuvo marcada por la ineficiencia. Graco Ramírez convirtió al instituto en un negocio burocrático, y durante el sexenio de Cuauhtémoc Blanco fue prácticamente abandonado.
Alejandra Flores, conocedora del poder de los medios, ha comenzado un trabajo de revitalización, apoyada por expertos como Roberto Díaz Guerrero, un referente del talento morelense, y Jesús Bustamante, en el área de televisión. Se está apostando por una comunicación objetiva y eficiente que logre llegar a los 36 municipios del estado.
Margarita González Sarabia: Determinación y liderazgo
Margarita González Saravia se ha mantenido firme, fuerte y determinada en un sexenio lleno de retos. Ha fortalecido su imagen como una gran dama de la política, aliada estratégica de la presidencia de la república. Lo más importante es que reconoce los errores del pasado y trabaja para dar esperanza al pueblo morelense.
Al final, aunque Cuauhtémoc Blanco haya sido el consentido del expresidente, su legado será recordado como un gol en contra. Ahora, toca seguir adelante con los retos que enfrenta Morelos y con un liderazgo que promete cambios reales.
¡Nos vemos en la próxima! Abríguense, que hace frío.




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