Por Carolina Ruiz Rodríguez *
Como nunca antes, el tema migratorio ocupa un lugar central en la agenda política nacional e internacional, sobre todo ante el cambio de administración en los Estados Unidos de América y el nuevo mandato de Donald Trump.
En su campaña, el discurso del candidato republicano fue nuevamente muy agresivo contra los migrantes, especialmente contra los de origen mexicano, aunado al anuncio de que a partir del 20 de enero próximo en qué asuma su segundo mandato, deportará a millones de inmigrantes del vecino país del norte.
Si consideramos que, de acuerdo a la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), el corredor migratorio México-Estados Unidos es uno de los dos más transitados del mundo, este anuncio de acciones anti inmigrantes, ha generado una gran preocupación, sobre todo en México y países de Latinoamérica.
De acuerdo a diversos organismos, en los Estados Unidos hay un estimado de 25 millones de inmigrantes indocumentados, de los cuales de acuerdo al discurso de Trump y varios de sus colaboradores, podrían ser expulsados entre 11 y 13 millones de ellos.
En la historia de las deportaciones, se recuerda que el presidente Herbert Clark Hoover, en el marco de la llamada Gran Recesión de los años 1929 – 1930, deportó a más de un millón de personas a nuestro país, aun cuando se estima que el 60% eran ciudadanos estadounidenses, aunque de ascendencia mexicana.
Otro grave antecedente de deportaciones masivas de los EEUU, ocurrió siendo presidente Dwight D. Eisenhower, quién en una operación conocida como “Espalda Mojada”, se estima que deportó a más de 13 millones de mexicanos.
Sobre las deportaciones de los gobiernos recientes en los EEUU, la actual corresponsal del periódico El País en Washington, EEUU, Patricia Caro refiere en un trabajo publicado el pasado 18 de noviembre del 2024 lo siguiente:
“A pesar de que Donald Trump se ha erigido como el mayor abanderado de las deportaciones, prometiendo llevar a cabo la mayor expulsión de extranjeros de la historia de Estados Unidos, su primera presidencia no lidera el número de deportaciones realizadas. Sus antecesores en el cargo sobrepasaron los 1,5 millones que realizó entre 2017 y 2021, los años que ocupó la Casa Blanca. Lo superaron los cinco millones de deportaciones que ocurrieron durante la presidencia de Barack Obama, entre 2009 y 2017, y más aún, los 10 millones ocurridos durante el mandato de George W. Bush y los 12 millones de la era de Bill Clinton. Aunque en los tres casos se incluyen las deportaciones de dos mandatos, no de uno, como en el caso de Trump” **.
Más allá de qué presidente de los EEUU tiene el récord en deportaciones, estas siempre han estado presentes, lo preocupante es el clima de odio contra los migrantes que ha provocado el discurso del próximo presidente Donald Trump, que los ha criminalizado, cosificado, contribuyendo a que se recrudezca el de por sí ambiente hostil que aún persiste en muchas comunidades americanas hacia los migrantes, especialmente provenientes de nuestro país.
Ante ello, es tiempo de cerrar filas en México, de unirnos en torno a un posible retorno masivo de paisanos y el posible daño a la economía que provocará la disminución en el envío de remesas. También debemos estar atentos al respeto de sus derechos humanos y a que no sean re victimizados en su proceso de deportación y mucho menos que se vulnere su integridad ya en nuestro país.
Sin duda, este es uno de los grandes retos como mexicanos para este 2025.
*Diputada local presidenta de la Comisión de Atención a las Personas Migrantes en el congreso del Estado de Morelos

FOTO: TONY RIVERA /CIUDADANOSMX



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