Jesús Sedano Hernández / Comunicador y Promotor Cultural
Nos hemos preguntado, en algún momento de la vida ¿existen los Reyes magos?. Los vi pasar, nos decían. Si te portas mal, no te van a traer nada. ¡obedece, ellos te ven!
A veces creemos estar convencidos, que ya todo está dicho. Afirmamos decir, lo sabemos. Ahora la tradicional carta a Los Reyes Magos, escrita por almas inocentes, niños y niñas emocionados por elaborar sobre una hoja de papel; otros, lo que tenga a la mano, escribir o dibujar lo que quieren que les traiga se va perdiendo.
La noche del día 5 de enero, antes de irse a dormir se dejaba dentro de un zapato, cerca del nacimiento, en la entrada de la puerta de la casa. Con el tiempo, se amarraba al hilo de un globo con gas y se soltaba con dirección al cielo.
Ahora, las nuevas generaciones de padres de familia han dejado atrás esta tradición. El inculcar a escribir, buscar a los Reyes magos y entregar la carta. Las nuevas generaciones, prefieren enviar la carta de forma digital, vía redes sociales, mensaje telefónico, WhatsApp, etcétera.
Hay quienes crecieron con la mala ilusión o suerte de recibir regalos de Los Reyes Magos. Una infancia triste y por ello, también sus hijos deben de cargar con la misma historia de vida.
En estos tiempos difíciles, la parte económica juega otro punto importante para dejar de creer en Los Reyes Magos. Llegan a la conclusión que la violencia por las calles; el elefante, caballo y camello donde vienen montados Los Reyes Magos no transitan por calles, colonias, pueblos no seguros y, por lo mismo no pasan a dejar los presentes.
Los Reyes Magos sí existen, por muchos años los he visto, quizá desde niño mire esa ilusión, orgullo, emoción de aquellos que día a día, han construido este momento especial.
Recordar la escena de la veneración al Niño Jesús, por parte de Los Reyes Magos. Lo escribo de forma de compartir y dar una buena voluntad de recordar, lo que conozco como fe.
Un sacrificio continuo, para dar educación, cultural, buenos modales, valores, aprendizaje de dar fuerza, gentileza, ayudar sin mirar a quien. Realmente, esto es dar con amor a quién te ha tocado construir desde la infancia.
Los regalos son buenos detalles, pero en ocasiones la mercadotecnia lo ha revolucionado, los convierte en grandes regalos materiales. Un buen juguete puede ser el que te ayude a imaginar, a soñar, a contar o escribir historias, tejer nuevas ilusiones, momentos únicos que jamás olvidaras por el resto de la vida.
Por eso digo, Los Reyes Magos están, caminan entre nosotros. Trabajan para poder ofrendar algo pequeño o grande, depende mucho de nuestra educación. Los sacrificios se combinan con la ilusión de convivir, compartir en familia, el amor de una nueva luz, esperanza, instante que debe ser parte de quienes con los años serán quienes les toque buscar, hacer el sacrificio de caminar en busca de entregar el mensaje.
Tomemos consciencia ¿dónde nos tocó vivir?, ¿quiénes somos y cómo fuimos educados? Qué tipo de seres queremos construir para nuevas generaciones. No podemos echar la culpa, por hacerlo. Valorar, tener el equilibrio de lo que deseamos, a veces llega y, no sabemos entender y responsabilizarnos del momento de tenerlo entre nosotros.
Deseemos lo mejor, disfrutemos lo que tenemos y seamos generosos con la parte emocional de cómo nos queremos. Formemos valores positivos, seamos honestos con nuestra forma de pensar. Hagamos un compromiso desde el pensamiento para comprometernos a partir de nuestra creencia de vida.
Desde nuestra energía, de las cosas que tenemos, qué queremos para nuestra vida, debemos reconocer nuestra luz y poder brillar, como lo hizo la estrella de Belén.
Agradecidos, con lo que recibimos este día de Los Reyes Magos. ¡Feliz día!




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