MGS Rumbo a la nada / Domitilo Evangelista Díaz
El próximo 9 de enero, se cumplen los primeros 100 días del gobierno encabezado por Margarita González Saravia Calderón.
Es el primer plazo dado por la propia mandataria para hacer un balance sobre el funcionamiento de su gobierno y, la verdad sea dicha, poco relevante hay por destacar y sí muchos pendientes por comenzar a concretar.
De inicio, varios de los funcionarios de la administración estatal, aún no asumen ni entienden la responsabilidad que les fue conferida por la gobernadora y, siguen “celebrando” el triunfo obtenido el pasado mes de junio, como el flamante Jefe de la Oficina de la Gubernatura.
De la falta de resultados, la respuesta de varios de los integrantes del gabinete legal y ampliado, es la misma: no hay presupuesto. “En cuanto llegue el presupuesto esto va a ser diferente”, se justifican aún cuando ellos sí están cobrando ya puntualmente su salario.
El principal reclamo de los morelenses antes de iniciar este gobierno estatal era la inseguridad, 75 días después el problema se ha agravado, multiplicado y, al igual que el mafioso gobierno encabezado por Cuauhtémoc Blanco Bravo, se va de escándalo en escándalo en la nota roja nacional.
De hecho, la llegada de Miguel Ángel Urrutia Lozano como titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, puede ya considerarse el primer gran fracaso en el gobierno de Margarita González Saravia.
El propio veterano secretario de Gobierno Juan Salgado Brito, dio el plazo de que en 100 días comenzarían a bajar los índices delictivos, sin embargo, ha sido todo lo contrario.
Peor aún, Salgado Brito aseguró que es normal que los índices delictivos se incrementen ante el cambio de una administración a otra. Aquí valdría la pena preguntarle al experimentado político y funcionario: ¿Por qué en el Gobierno Federal sí pueden presumir logros en materia de seguridad en el mismo plazo que en el gobierno del estado de Morelos ha empeorado?
Otro reclamo de los morelenses al gobierno encabezado por primera vez en la historia del estado por una mujer, es que no haya impunidad ni complicidad con la corrupta, inoperante y omisa administración de Cuauhtémoc Blanco Bravo.
Ante la serie de irregularidades, ejercicio abusivo de la función pública, del tráfico de influencias e infinidad de presuntos delitos más que comenzaron a denunciar los funcionarios entrantes, la propia gobernadora dió la orden de ya no dar más “trascendidos” y esperar a que concluyeran los procesos de entrega recepción, lo cual, según la misma información oficial, ocurrió el pasado 15 de noviembre.
Obviamente, nada ocurrió. Ahora dan de plazo hasta el mes de enero para iniciar o no algún procedimiento legal en contra de funcionarios de la administración de Cuauhtémoc Blanco.
Esto, tristemente, comienza a oler a impunidad, para beneplácito de ex funcionarios como Efrén Hernández Mondragón, Alex Pisa Metcalfe, Víctor Aureliano Mercado Salgado y toda su mafia incrustada para hacer dinero desde diferentes áreas del gobierno estatal anterior; la ex titular de obras inconclusas y fantasmas (pero cobradas y varias “inauguradas”), Leticia Nolasco Ortigosa, Omar Taboada Nasser, José Antonio Ortiz Guarneros y compañía, la propia Mónica Boggio Tomasaz Merino, Ulises Bravo Molina y los diversos familiares y amigos incrustados en la nómina estatal.
Y en esta galería de rémoras y malhechores, ni qué decir de quiénes huyeron cuando vieron que el barco se hundía, como José Alejandro Jesús Villarreal Gasca, José Manuel Sanz Rivera, Pablo Ojeda Cárdenas, Fidel Giménez Valdés, Moisés Agosto Ulloa, Jorge Jiménez Ocampo (hoy incrustado en la conciencia de José Luis Urióstegui Salgado), entre muchos otros que dejaron un tufo a corrupción e incapacidad en su paso por el anterior gobierno estatal.
Bien le valdría a la gobernadora dar un manotazo en la mesa estos días de fin de año, aprovechar la temporada para sentarse con los integrantes de su gabinete y explicarles su proyecto, porque muchos parecen ignorarlo.
Ya en otra entrega hablaremos del cuestionado perfil, del pasado de corrupción, de la falta de resultados y amistades peligrosas, que varios de los integrantes del actual gobierno, tienen.
Por todo lo anterior, rumbo a la nada va el gobierno encabezado por Margarita González Saravia, de no comenzar a dar resultados tangibles, resolver el grave problema de la inseguridad, dar inicio a la “depuración” de su propio equipo de trabajo y romper con el ciclo de impunidad entre una administración a otra.




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