EL FASTIDIOSO… / Juan Beltrán / X: @bardonauta
Ya en varias ocasiones le he platicado sobre streamers que no deben ser figuras a seguir por nadie, y esta semana le voy a contar sobre uno más.
Johnny Somali es un streamer que dedica sus transmisiones a incomodar a las personas por diversión, una actividad bastante cuestionable como contenido de entretenimiento, y a pesar de que la plataforma insignia de streaming por excelencia “Twitch” ha combatido contra este tipo de comportamientos, aún existen plataformas que permiten este tipo de transmisiones.
Para que entienda de que va su actividad, se puede simplificar de esta manera: Somali sale a la calle con una bocina y mediante donaciones de los espectadores se reproduce cualquier tipo de audio que se encuentre en la internet que serán reproducidos en volumen alto; y de esta manera, desde el anonimato, pueden buscar el audio más molesto que se pueda imaginar para ser oídos por personas que solo están haciendo su vida. Así que es reprobable tanto la actitud de Johnny como la de sus espectadores.
Somali probablemente notó que continuar este tipo de contenido en Estados Unidos lo iba a llevar a cruzarse con alguien que no iba a permitir que siguiera molestando a la gente, por lo que tuvo una gran idea. Viajar a países con culturas que evitan en todo momento evitar el conflicto, hace meses le tocó la mala suerte a Japón, y para su segundo destino laboral se fue a Israel, donde se metió en problemas, pero nada que haya pasado de multas.
Fue en octubre de este año que el nombre de Johnny Somali empezó a sonar en Corea del Sur, en una ocasión realizó bailes sugerentes y besó la Estatua de la Paza, monumento que representa a las mujeres coreanas que fueron violadas por soldados japoneses durante la Segunda Guerra Mundial. En el metro sus seguidores reprodujeron discursos de Kim Jong Un. En un autobús hizo sonar música norcoreana a todo volumen y en una tienda de conveniencia alteró el orden porque la encargada le pidió que no tomara en las instalaciones. Si alguien se acercaba para pedirle que parara, Johnny jugaba la carta del racismo para defenderse, asegurando que lo censuraban por ser afroamericano.
La policía comenzó a seguirlo y estar pendiente de donde estaba, pero probablemente para protegerlo, porque en las redes sociales coreanas laspersonas se hartaron de él y empezaron a poner recompensas por agredirlo. Entre los abanderados más importantes de este movimiento se encuentra el youtuber Too Dalgeun, que posee entrenamiento militar.
El tema llegó hasta la política surcoreana y se determinó prohibirle viajar hasta que se resuelva su caso. El hecho de crear contenido puede costar a Johnny Somali varios años de cárcel. Que quede de ejemplo para aquellos que crean entretenimiento a costa de molestar a los demás.
¿Qué opina de este caso? Yo creo que Johnny Somali no es tonto, y por ello no vino a Latinoamérica, aquí la gente lo tendría a cocazos cada 30 segundos. ¿no cree?




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