Por Domitilo Evangelista Díaz /MARGARITA GONZALEZ SARAVIA: SUS PRIMEROS 35 DÍAS
Al primer minuto del pasado 01 de octubre, Margarita González Saravia Calderón, tomó protesta como gobernadora del estado de Morelos. Al igual que sus dos antecesores, fue impuesta por Andrés Manuel López Obrador, y avalada con su voto por los morelenses.
Estos primeros 35 días al frente del Ejecutivo estatal, Margarita González Saravia ha marcado distancia tanto de Graco Ramírez como de Cuauhtémoc Blanco que, a decir verdad, de estos últimos sus gobiernos fueron de un enorme parecido, caracterizados por la corrupción, el tráfico de influencias, el nepotismo, la frivolidad, la mentira y la inseguridad.
De inicio, aunque simple, un hecho realmente significativo en el inicio de la gestión de González Saravia, fue su primera acción de gobierno: retirar las vallas que rodeaban palacio de gobierno y re abrir sus puertas.
Otra gran diferencia en “su estilo personal de gobernar” de Margarita González, es que trae una intensa agenda de trabajo, con tres, cuatro y hasta cinco eventos diarios, mientras que su antecesor, el ex futbolista profesional, tenía dos o tres eventos ¡POR MES!
Sin embargo, hay que decir que este ritmo de trabajo, rápidamente ha abierto una brecha enorme en cuanto a presencia, posicionamiento y resultados, entre la titular del Ejecutivo estatal con su equipo de trabajo.
De inicio, el gran reclamo y pendiente del gobierno Estatal con los morelenses que es la seguridad, ha empeorado. Hasta ahora lo realizado por el titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, Miguel Ángel Urrutia Lozano, ha sido un tremendo fracaso.
Urrutia Lozano no ha logrado cambiar la inercia y si han empeorado, los indicadores heredados por el cuestionado y corrupto equipo de seguridad del sexenio anterior, que estuvo al mando del Almirante José Antonio Ortiz Guarneros.
De hecho la primer gran crisis del actual gobierno estatal ocurrió en el Centro de Readaptación Social de Atlacholoaya, que fue pésimamente manejada y donde Urrutia Lozano trató de minimizarla, pero al final hubo una Persona Privada de su Libertad muerta y varios heridos
En materia política, también ha faltado operación. No se ha visto aún la mano, del veterano secretario de Gobierno Juan Salgado Brito, mucho menos del sobrevalorado Jefe de la Oficina de la Gubernatura, Héctor Javier García Chávez.
Hasta ahora, parece que los únicos integrantes del gabinete que han entendido que lo urgente es dar resultados, más que discursos y aparecer en todas las fotos con la gobernadora, son el titular de la Comisión Estatal del Agua (Ceagua), Javier Edmundo Bolaños Aguilar y el titular de la Secretaría de Desarrollo Económico y del Trabajo (SDEyT), José Víctor Sánchez Trujillo.
En el caso de la Ceagua, Margarita González Saravia, encabezó un evento en el poblado de Coajomulco, municipio de Huitzilac, que marca el inicio de una inversión de más de 600 millones de pesos como parte del Programa Integral de Recuperación y Aprovechamiento del Agua en el Estado de Morelos, presentado por el propio Javier Bolaños en la “rueda de prensa matutina” del pasado lunes 28 de octubre.
Mientras que en el caso del titular de la SDEyT, ha comenzado ya con las ferias del empleo, ha tenido encuentros con importantes empresarios para buscar inversiones para el estado, anunció que retomará en lo inmediato las obras que se realizan en el mercado Adolfo López Mateos de Cuernavaca y ha asumido el compromiso de reactivar (por fin) el Aeropuerto Internacional de Cuernavaca Mariano Matamoros.
Hay otros secretarios que, todo parece, siguen leyendo las atribuciones que les corresponden y no han levantado la mano para emprender acciones y menos dar resultados.
Caso especial merece la actuación del secretario de Administración, Jorge Salazar Acosta, quien es el único que ha buscado ganarle reflectores a la gobernadora y ha ocupado todo este mes en promover su imagen como funcionario, por cierto aún carente de resultados.
Ahora el gran reto, tanto de Margarita González Saravia como de su equipo de trabajo, es terminar con la inercia de impunidad que caracteriza cada término e inicio de una administración estatal.
Hasta ahora las omisiones, desfalcos, tráfico de influencias y los diversos actos de corrupción hechos por Cuauhtémoc Blanco Bravo y mafia que lo acompañó en la pasada administración, no dan margen para que haya impunidad.
De haber complicidad del gobierno de Margarita González Saravia con el de Cuauhtémoc Blanco, sería un grave precedente para el gobierno que recién inicia y una enorme ofensa para los morelenses.





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