CUESTION DE DIGNIDAD / Domitilo Evangelista Díaz
El pasado domingo 20 de octubre se realizó en la Plaza Alameda Solidaridad de Cuernavaca, una asamblea informativa de Morena que encabezó la presidenta nacional, Luisa María Alcalde.
Más allá de los “anuncios” que vino a realizar la dirigente nacional a los morenistas del estado, la “nota” del evento fue el abucheo general a Ulises Bravo Molina.
Ese mismo domingo, Ulises Bravo señaló al titular de Desarrollo Sustentable del gobierno de Margarita González Saravia, Alan Dupré, de haber organizado y pagado a asistentes al evento para que lo abuchearan.
En un acto de “dignidad”, Ulises Bravo Molina señaló culpables y quiso desmarcarse del repudio a su persona y lo que representa para los morelenses junto con su hermano Cuauhtémoc Blanco y secuaces, donde el abucheo, la rechifla y los gritos de “fuera, fuera, fuera” , son solo pequeñas muestras.
Para corresponderle, y también en un acto de “dignidad”, los morelenses deberíamos de investigar la infinidad de irregularidades cometidas por Cuauhtémoc Blanco Bravo y su hermano Ulises Bravo.
Máxime que en cada oficina del gobierno estatal, se están descubriendo desfalcos, se están confirmando muchos asuntos irregulares de corrupción que realizó el anterior gobierno, aunado a los saqueos, nepotismo y tráfico de influencias.
Podrá argumentar y con razón Ulises Bravo, que él no es Cuauhtémoc y que a él no le compete rendir cuentas de lo hecho en el gobierno estatal.
Sin embargo, lo que sí le compete a él, pues que rinda cuentas. ¿A cuántos amigos y familiares no metió a laborar en el gobierno estatal? Incluyendo secretarios.
En un acto de “dignidad”, Ulises Bravo debería decirnos por qué su expareja y mamá de su hija, Liu León Luna, cobró cerca de 60 mil pesos mensuales durante casi dos años como la representante del ejecutivo de Morelos en la Ciudad de México.
¿Y por qué cobraba ese salario y tuvo un presupuesto de casi 10 millones de pesos, si la oficina estuvo cerrada todo el tiempo?
En fin, hoy como dirigente de Morena en Morelos, Ulises Bravo sobra. Es parte del lastre que representa Cuauhtémoc Blanco Bravo y mafia que lo acompañó en su aventura de gobernar (o más bien saquear) Morelos.
Hoy el impuesto dirigente de Morena en Morelos no tiene interlocución con la gobernadora, ni con los principales líderes del partido político qué dice representar.
Así que si hablamos de dignidad, Ulises Bravo ya no debería ocupar ese cargo partidista. Pero sabemos que se aferra al cargo y a sus negocios, porque la Tierra de Zapata ha sido bondadoso con él, con su hermano y con su mafia de aventureros políticos que los acompañaron, donde varios de ellos hoy son grandes y prósperos empresarios.
Así que si no hay dignidad para irse, esperemos que tampoco haya impunidad al quedarse.
Al tiempo.




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