Seguridad, Parto de los montes / Vicente Gutierrez Uriza
El martes pasado se presentó la nueva estrategia del gobierno de Claudia Sheinbaum, y el mensaje del nuevo secretario de Seguridad Ciudadana resulta frustrante para millones de mexicanos, especialmente ante la evidente crisis de inseguridad y el terror asociado al crimen organizado.
El responsable de Seguridad Ciudadana, Omar García Harfuch, afirmó: “Continuaremos con la estrategia que inició AMLO, atendiendo las causas, reduciendo la pobreza, cerrando brechas de desigualdad y generando oportunidades para que los jóvenes tengan acceso a una mejor calidad de vida”. El secretario destacó el fortalecimiento de las capacidades operativas de la Guardia Nacional junto con la Sedena, así como la permanencia, disciplina, desarrollo y profesionalismo dentro de la propia Secretaría.
Recordemos la fábula de Esopo, “El parto de los montes”. Según Wikipedia, el escritor relató cómo los montes dan terribles signos de estar a punto de dar a luz, infundiendo pánico a quienes los escuchan. Sin embargo, después de tales señales asombrosas, los montes solo paren un pequeño ratón. La expresión “Parturient montes, nascetur ridiculus mus” se refiere a aquellos que utilizan estilos rimbombantes o prometen más de lo que realmente son capaces de ofrecer.
El tema central surge cuando el superpolicía del futuro asegura que seguirán la estrategia de López Obrador, a pesar de que 200,000 homicidios y 150,000 desaparecidos evidencian su fracaso. El discurso de la presidenta mantiene la tendencia obradorista de minimizar la violencia y seguir culpando al pasado remoto, intentando purificar la estrategia de “abrazos y no balazos”. En su conferencia del 8 de octubre, Sheinbaum dijo: “No va a regresar la guerra contra el narcotráfico del gobierno de Calderón, sino que se privilegiará el fortalecimiento de la inteligencia e investigación, consolidando la Guardia Nacional y atendiendo las causas, focalizando en zonas de alta incidencia delictiva, como Guanajuato”.
La especialista en temas de seguridad, Ana M. Salazar (El Financiero, 11/10), opina que “más que una estrategia, lo que presentó esta semana la presidenta Claudia Sheinbaum es un documento político que refleja algunas prioridades a corto plazo y buenas intenciones sobre cómo su administración enfrentará la ola de violencia que vive en México en este momento”. Además, plantea interrogantes sobre quién tendrá la responsabilidad de desarrollar y coordinar la estrategia de seguridad nacional, cómo difiere el papel del Ejército de la Guardia Nacional y cuál será la prioridad de la Secretaría de la Defensa y de la Marina.
Desde otra perspectiva, Raymundo Riva Palacio (El Financiero, 09/10) analiza las fortalezas y debilidades del plan de seguridad para la transformación. Asegura que “su plan para enfrentar el desbordamiento de la violencia, basado en la prevención, la atención a las causas, la inteligencia y la presencia, es una versión abreviada e incompleta de lo que Calderón llevó a cabo, como se aprecia en el programa sectorial publicado en el Diario Oficial en 2008. Retomar los fundamentos de aquella estrategia, pero llevarla a un éxito integral, no debe ser visto como una traición al obradorismo, sino como un acto de lealtad de Sheinbaum hacia López Obrador, aunque ninguno de los dos lo reconozca en este momento. Disminuir la inseguridad y las muertes, como se logró en mayo de 2011, es un avance hacia un país pacífico que consolide el proyecto que ganó en las urnas y que permita olvidar el desastre que dejó su antecesor”.
Las visiones sobre la estrategia de seguridad son diversas y se espera más propaganda anunciando sus éxitos. Sin embargo, será la dura realidad la que permita a los mexicanos evaluar los resultados. Es momento de dejar atrás mantras y ocurrencias que solo han incrementado la inseguridad, el cobro de piso y la extorsión, que operan como una poderosa máquina con el visto bueno oficial. Ya solo falta crear el PCM (Partido Cártel Mexicano), apoyados por su base social. No es broma, es una posibilidad.




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