Editorial
“Ya es la última mañanera, porque el lunes es fiestón con bailongo”, dijo el presidente Andrés Manuel López Obrador en Palacio Nacional.
El sexenio de Andrés Manuel López Obrador llegó a su fin tras tres procesos electorales fallidos. López Obrador asumió la presidencia de México, donde hizo realidad su icónica frase: “al diablo las instituciones”. Canceló el nuevo aeropuerto en Texcoco, considerándolo una obra insignia del neoliberalismo y la corrupción, aunque esta última nunca fue probada.
Gobernó respaldado por el ejército, al que le dio tareas civiles, como la construcción del aeropuerto Felipe Ángeles, la administración de Mexicana de Aviación, el Tren Maya y la refinería de Dos Bocas.
Demolió con su reforma la carrera judicial, y con ello, dijo haber terminado con la corrupción en la Suprema Corte, ministros, jueces y magistrados, serán electos por voto popular. Acabó con el mandato civil en la seguridad al traspasar la Guardia Nacional a la Secretaría de la Defensa Nacional. El grito de “Fue el ejercito” de los padres de los 43 normalistas de Ayotzinapa, no pudo ser callado, y a diez años de la desaparición de los estudiantes, el crimen sigue impune, peor aún ahora sin pistas ni sospechosos.
Su mandato, marcado por casi 200 mil homicidios, terminó con una crisis de seguridad en Sinaloa, de la cual el presidente dice no ser responsable, argumentando que se desató por una decisión en Estados Unidos para detener al máximo capo de Sinaloa.
Al final de su administración, la cual consolidó programas sociales como el apoyo a adultos mayores, Jóvenes Construyendo el Futuro y Sembrando Vida, el huracán John causó destrozos en Guerrero. Aunque este estado aportó muchos votos a su movimiento, López Obrador no asistirá para evaluar los daños ni apoyar a quienes perdieron familiares.
Según datos oficiales, al cierre de esta edición se reportan 29 personas fallecidas y cuantiosas pérdidas materiales. Restauranteros, hoteleros y prestadores de servicios turísticos han perdido todo; los pobla-dos de Azinyahualco, El Ciruelar, Ocotito, Petaquillas, Amojileca y Tepechicotlan han solicitado que se declare zona de desastre.
Evelyn Salgado Pineda, gobernadora de Guerrero, informó que se han rescatado casi mil cien personas en Acapulco, y las labores de rescate continuarán. Hace un año, la misma área fue devastada por el huracán Otis, dejando miles de damnificados.
Pese a la emergencia, el presidente López Obrador se mantuvo firme hasta el último día de su mandato en la idea de no manchar la investi-dura presidencial. En redes sociales fue objeto de críticas, y la frase “Nunca se manchó los zapatos, pero siempre se lavó las manos” se viralizó.
En su última gira, López Obrador prefirió visitar Sinaloa y Quintana Roo, cumpliendo con su lema de “primero los pobres”, aunque no los de Acapulco.
Claudia Sheinbaum visitará Guerrero, pero lo hará hasta el 3 de octubre, después de reunirse con sus invitados especiales tras su toma de protesta.




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