Dignificar el Poder Legislativo 

OMAR ARIZMENDI HERNÁNDEZ

El domingo 1 de septiembre, Morelos será testigo de un hecho histórico: la nueva legislatura estatal tomará posesión con una Mesa Directiva compuesta íntegramente por mujeres. Este avance significativo en la representación femenina no solo marca un hito en la lucha por la igualdad de género, sino que también abre la puerta a una reflexión profunda sobre el papel del poder Legislativo en el estado. 

Por lo menos durante las últimas cuatro legislaturas, la ciudadanía de Morelos ha sido testigo de un Congreso que, en lugar de ser un espacio de debate plural y de construcción de soluciones a los problemas que aquejan al estado, ha sido un escenario de componendas personales y partidistas. Los intereses particulares han prevalecido, mientras que las demandas y necesidades de la población han sido relegadas a un segundo plano. La crisis de confianza en las instituciones no es casualidad; es el resultado de un largo período en el que los legisladores han fallado en su responsabilidad de representar y servir al pueblo.

En este contexto, la llegada de una legislatura liderada por mujeres no puede ser vista solo como un logro en términos de igualdad de género. Es una oportunidad para reconfigurar y dignificar el papel del Congreso de Morelos. Las nuevas lideresas tienen ante sí el reto de transformar la percepción pública del Legislativo, y de demostrar que la política puede y debe ser una herramienta al servicio del bienestar común, no de intereses particulares.

Este nuevo liderazgo debe estar consciente de la enorme deuda que se ha acumulado con la sociedad morelense. El desencanto y la desconfianza que muchos sienten hacia las instituciones deben ser enfrentados con acciones concretas. La agenda legislativa debe enfocarse en temas de verdadera relevancia para la población: seguridad, justicia, desarrollo económico y social, y el fortalecimiento del Estado de Derecho. Cada decisión, cada debate, debe estar orientado a mejorar la vida de la ciudadanía, no a satisfacer las ambiciones de unos cuantos.

Las expectativas son altas, y con razón. La sociedad morelense exige un cambio real, una renovación de la forma en que se hace política. Las mujeres que ahora lideran la Mesa Directiva y la Legislatura en general, tienen la oportunidad histórica de marcar un antes y un después en la manera en que el Congreso de Morelos se relaciona con su gente. El reto es enorme, pero también lo es la posibilidad de dejar una huella imborrable en la historia del Estado.

Ha llegado el momento de que la nueva legislatura demuestre que el Poder Legislativo puede ser una institución digna, comprometida con el bienestar del Pueblo. La ciudadanía estará atenta, observando y evaluando cada paso que den. Es hora de que el Congreso de Morelos se redima ante la sociedad, y qué mejor manera de hacerlo que bajo el liderazgo de mujeres.

Antes de que grillen esta columna vámonos con lo bueno, lo malo y lo feo.

Lo bueno: Liderazgo femenino en la nueva legislatura de Morelos. Lo malo: Las legislaturas fallidas, con intereses personales y partidistas, minaron la confianza de la ciudadanía. Lo feo: El fantasma de aquellas legislaturas que lo hicieron tan mal podría rondar los pasillos del Congreso.

No está de más decir que esto es a título personal.

Fíjense nada más que… la toma de protesta de las y los diputados morelenses en la Cámara de Diputados Federal representa un momento crucial para el Estado, ya que deben asumir con responsabilidad y compromiso su papel de representar los intereses de sus comunidades. Es esencial que trabajen con integridad, transparencia y un enfoque colaborativo. Su éxito dependerá de su capacidad para responder a las expectativas de sus electores y contribuir al bienestar de Morelos.

Fuera de contexto: A pesar de que falta un voto en el Senado, Sheinbaum da por hecha la aprobación de la reforma judicial, la cual instó a las y los Diputados de Morena a aprobarla en septiembre.

¡Saludos!

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